LA VIDA FUTURA

Acabo de recoger a los niños del parque. Como ya han jugado bastante, les he sacudido un poco el polvo y los he guardado en el bolso. Ahora tomaré el autobús hasta casa. En la parada hay haciendo cola otras cinco mamás con sus bolsos que protestan y me insultan cuando me cuelo y me subo al primero que llega. Me gusta esta idea del Ayuntamiento de, en horas punta, contratar a cinco mamás con sus bolsos llenos de niños sin polvo que esperan al autobús para que te insulten cuando te cuelas. Quita monotonía a tus quehaceres cotidianos.
Le doy la dirección de casa al autobús, pero primero me lo tengo que ajustar a mi talla de pié. Ya está . Echo la moneda y mientras me lleva a casa leo la revista de cotilleo de moda. De Moda, cumple hoy 10 años de edición y hay un suplemento especial. Me pongo las gafas magnéticas tridimensionales para leer y sin darme cuenta llego a casa. Saco a los niños del bolso. Los armarios y las duchas corren a por ellos y en un plis plas los duchan y les ponen los pijamas.
Yo, mientras, preparo la cena. Llamo al telepizza y pido una de carbonara y otra de atún con bacon, jamón York y extra de queso. También un poco de ensalada para que se note la dieta mediterránea. Abro la ventana y recojo la pizza que ha venido volando. Ahora me toca poner la mesa, así que la saco del cajón, le estiro las patas y le aliso el tablero. Los cubiertos son automáticos así que no me preocupo de ellos.
Los niños se sientan a cenar. Les pregunto cómo les ha ido la Universidad y me dicen que bien, que tienen deberes. Demostrar la teoría de Schöredinger en el átomo de hidrógeno. Desde luego ¡menuda educación! ¡Cada vez peor!. A estas alturas, en mis tiempos ya estábamos en el átomo de He. En fin, les digo que es fácil y que les echaré una mano. Se zampan las pizzas y se retiran a sus cuartos a estudiar. Le cambié las pilas a los lectores de libros así que no tienen excusas para salir de allí.
Ahora espero a mi marido. Llega como siempre a las 2 p.m. Hoy dice que ha trabajado mucho, pero no le creo. Estoy seguro que la secretaria se lo devora. Ayer le faltaba un trozo de muslo y hoy ya le noto a faltar una pierna entera. En fin, ya se le regenerará esta noche. Él sigue con sus sucias mentiras y siempre las tengo que lavar yo. Cada vez son mas sucias y ya no sé qué detergente usar. Tendré que inventar otro. Pide la comida y le digo que se la haga él, que yo ya he tenido bastante con la de los niños, y que no grite tanto que están muy sensibles. Dice que le da la gana gritar en su casa, y que como nos está grabando, no podré denunciarle por malos tratos. Si ya me lo dijo mi madre, que éste marido le caía mal, y de hecho la última vez que le cayó, terminó con ella. Ahora seguro que viene del bar de beber leche con canela con los amigotes y de ponernos a parir a todas sus esposas hablando mal de nuestras habilidades en la cama (que si ya no le penetro como antes, que si ya no aguanto tanto, que si los hijos me la han dejado fofa. Qué sabrán ellos de parir.)
(--Mi marido escoge el mejor huevo de avestruz y se hace una paella, luego abre una caja de espaguetis y los engulle crujientes casi sin sal. Cocina mejor que yo, no hay duda.--)
Desde la revolución del 2 de Mayo de 2808, las mujeres pasaron a llamarse hombres y los hombres mujeres. Desde entonces gestamos en el escroto y parimos por el glande y por supuesto que nos cuesta trabajo movernos embarazadas. Los nombres de hombres están prohibidos. Nosotros somos simplemente nosotras y adoptamos hasta los veinte años de casados sus nombres que luego se emancipan y se los damos a nuestros hijos para que no se pierdan en el camino de su vida. Yo tengo dos hijos que me costó un ojo de la cara amamantarlos y adopté por tanto a dos nombres, que ya están bastante creciditos.
Si me divorcio otra vez, la gente murmurará, lo sé, pero me tiró los tejos el vecino del quinto. Ya sé, ya sé que no consigo cambiarme de escalera con mis seis divorcios, pero es que el barrio me gusta y el edificio también. En el próximo me iré al edificio de enfrente, que me ha dicho la del segundo que se divorció el otro día que sus esposos son bien avenidos.
En fin, que me voy al gimnasio, a cansarme con las máquinas y no ver más a mi marido, que seguro que se irá a jugar al tenis americano, al snow-fútbol y al strip-poker, y vendrá tarde. Cuando me tumben en la camilla, me pongan los electrodos de tres máquinas a la vez (una de ellas la de abdominales), me concentraré en cualquier sopicaldo y dejaré que me succione con apetito algún hombre con cara de oso hormiguero.
O me iré a Africa a morirme de sed o me iré de inmigrante a Venus. En fin. Tengo que rehacer mi vida.
(me voy a volar un rato y ahora vengo)
Le doy la dirección de casa al autobús, pero primero me lo tengo que ajustar a mi talla de pié. Ya está . Echo la moneda y mientras me lleva a casa leo la revista de cotilleo de moda. De Moda, cumple hoy 10 años de edición y hay un suplemento especial. Me pongo las gafas magnéticas tridimensionales para leer y sin darme cuenta llego a casa. Saco a los niños del bolso. Los armarios y las duchas corren a por ellos y en un plis plas los duchan y les ponen los pijamas.
Yo, mientras, preparo la cena. Llamo al telepizza y pido una de carbonara y otra de atún con bacon, jamón York y extra de queso. También un poco de ensalada para que se note la dieta mediterránea. Abro la ventana y recojo la pizza que ha venido volando. Ahora me toca poner la mesa, así que la saco del cajón, le estiro las patas y le aliso el tablero. Los cubiertos son automáticos así que no me preocupo de ellos.
Los niños se sientan a cenar. Les pregunto cómo les ha ido la Universidad y me dicen que bien, que tienen deberes. Demostrar la teoría de Schöredinger en el átomo de hidrógeno. Desde luego ¡menuda educación! ¡Cada vez peor!. A estas alturas, en mis tiempos ya estábamos en el átomo de He. En fin, les digo que es fácil y que les echaré una mano. Se zampan las pizzas y se retiran a sus cuartos a estudiar. Le cambié las pilas a los lectores de libros así que no tienen excusas para salir de allí.
Ahora espero a mi marido. Llega como siempre a las 2 p.m. Hoy dice que ha trabajado mucho, pero no le creo. Estoy seguro que la secretaria se lo devora. Ayer le faltaba un trozo de muslo y hoy ya le noto a faltar una pierna entera. En fin, ya se le regenerará esta noche. Él sigue con sus sucias mentiras y siempre las tengo que lavar yo. Cada vez son mas sucias y ya no sé qué detergente usar. Tendré que inventar otro. Pide la comida y le digo que se la haga él, que yo ya he tenido bastante con la de los niños, y que no grite tanto que están muy sensibles. Dice que le da la gana gritar en su casa, y que como nos está grabando, no podré denunciarle por malos tratos. Si ya me lo dijo mi madre, que éste marido le caía mal, y de hecho la última vez que le cayó, terminó con ella. Ahora seguro que viene del bar de beber leche con canela con los amigotes y de ponernos a parir a todas sus esposas hablando mal de nuestras habilidades en la cama (que si ya no le penetro como antes, que si ya no aguanto tanto, que si los hijos me la han dejado fofa. Qué sabrán ellos de parir.)
(--Mi marido escoge el mejor huevo de avestruz y se hace una paella, luego abre una caja de espaguetis y los engulle crujientes casi sin sal. Cocina mejor que yo, no hay duda.--)
Desde la revolución del 2 de Mayo de 2808, las mujeres pasaron a llamarse hombres y los hombres mujeres. Desde entonces gestamos en el escroto y parimos por el glande y por supuesto que nos cuesta trabajo movernos embarazadas. Los nombres de hombres están prohibidos. Nosotros somos simplemente nosotras y adoptamos hasta los veinte años de casados sus nombres que luego se emancipan y se los damos a nuestros hijos para que no se pierdan en el camino de su vida. Yo tengo dos hijos que me costó un ojo de la cara amamantarlos y adopté por tanto a dos nombres, que ya están bastante creciditos.
Si me divorcio otra vez, la gente murmurará, lo sé, pero me tiró los tejos el vecino del quinto. Ya sé, ya sé que no consigo cambiarme de escalera con mis seis divorcios, pero es que el barrio me gusta y el edificio también. En el próximo me iré al edificio de enfrente, que me ha dicho la del segundo que se divorció el otro día que sus esposos son bien avenidos.
En fin, que me voy al gimnasio, a cansarme con las máquinas y no ver más a mi marido, que seguro que se irá a jugar al tenis americano, al snow-fútbol y al strip-poker, y vendrá tarde. Cuando me tumben en la camilla, me pongan los electrodos de tres máquinas a la vez (una de ellas la de abdominales), me concentraré en cualquier sopicaldo y dejaré que me succione con apetito algún hombre con cara de oso hormiguero.
O me iré a Africa a morirme de sed o me iré de inmigrante a Venus. En fin. Tengo que rehacer mi vida.
(me voy a volar un rato y ahora vengo)
10 comentarios
mox -
un tipo raro, A mí siempre me están diciendo ¡qué huevos tienes! ¡huevon!, y esas cosas, y claro, bastante tengo con el embarazo como para oir insultos insulsos y evidentes.
Por cierto, fumo un poco de insomnio. Cuando quieras te fasas pfor el fblog y te lof paso.
lunaaaaa, sabes que te tengo en tu blog, por lo menos un poquito de tí, y que te sigo siempre ¿verdad?...
Que tengas una muy feliz noche. Un beso
Malasanta, seguro que no. Seguro que dentro de una generación (al menos en los paises de nuestro entorno), las mujeres trabajarán verdaderamente codo a codo con los hombres, y su trabajo será reconocido por igual. Yo me siento orgulloso de trabajar con mujeres que sacrifican tanto como yo (o mas)para lograr hacer nuestro trabajo.
Muy bueno lo de Asimox. Me halagas. Un abrazo.
Muralla, genial eres tú, guapa.
Un abrazo escrotao embarazao ;-)
muralla -
Me ha encantado!!!!!!
Besos y abrazaos abrazos. Muralla.
lunaaaaa -
Malasanta -
lunaaaaa -
Un tipo raro -
PD: Lo de parir por el glande, pase... pero lo de gestar en el escroto debe ser muy pero que muy incómodo.
coco -
mox -
lunaaaaa de vez en cuando me gusta imaginar un futuro distinto ;-)
lunaaaaa -
lola -
Un beso