Cadena de Sonrisas

La cafetería por la mañana estaba llena de ojos ensimismados, masticares lentos, periódicos abiertos y cafés humeantes. Vamos que casi parecía cualquier conocida cafetería anónima de la ciudad. Gente sufriendo por dentro su propia procesión y pensando la mejor forma de resolverla o simplemente intentando desconectar de ella. Muchos de los que estaban ingresados tenían más vida que los que estábamos allí, como en cualquier conocida cafetería anónima de la ciudad, por supuesto.
Pero hace tres mañanas mi mirada transparentemente opaca ¡cobró vida!. ¿Qué pasó? Pues que vi entrar a una chavala con una gran sonrisa en la boca, en sus dientes, en sus carrillos hinchados de contento, con una gran sonrisa en los ojos, en sus arrugadas patas de gallo, con una gran sonrisa en sus andares resueltos y ligeros, en sus nerviosos movimientos, y, sin saber por qué, me sentí bien. Pero es que miro alrededor y casi tod@s estábamos presenciando el espectáculo... y cuando se sentó (en una mesa vacía, que no hubo protocolo) las mesas volvieron a convertirse en una conocida cafetería anónima de cualquier ciudad. Pero las buenas vibraciones me acompañaron todo el día.
Hace dos mañanas entré en la cafetería con mi zumo en una mano y la MEJOR de mis sonrisas en la otra. Andaba con mucha gracia, resuelto y presuroso entre las mesas, la barbilla alzada, mostrando los dientes hasta las encías y todas las patas de gallo que podía, incluso me reí cuando tropecé con una silla que no vi y le cayó zumo al guardia de seguridad o cuando empujé a la camarera que estaba reponiendo servilleteros y prácticamente la tiré sobre una mesa, y cuando me negaron el asiento en dos mesas seguidas me hizo gracia y no le di importancia. Mi sonrisa y yo habíamos conquistado la cafetería porque todo el mundo ¡PERO TODO EL MUNDO! me miraba alegre y divertido, rellenos como pavos de buenas vibraciones.
Horas después dieron el alta a mi madre.
Ayer mañana me hubiera gustado estar en esa conocida cafetería anónima para ver si alguien continuó la cadena de sonrisas.
Un beso y una azalea, mamá.
9 comentarios
Serch -
mox -
lunaaaaa.blogia.com -
mox -
Andaya, pero es que yo soy así, y lo que pasa es que la gente no se lo cree ;-)
Muralla, aunque sea dificil cantar la canción de Serrat hay que intentarlo todos los días.
Otro abrazo abrazao para tí.
Ess, y mi mejor sonrisa para tí (vease retrato del post)
Mi madre, que no tiene ni idea de este blog os agradece los recuerdos y yo también, de verdad de la buena.
Azaleas de cariño para tod@s.
Essss -
muralla -
Es como la canción de Serrat:
Hoy puede ser un gran día...
Un abrazo.Muralla
Andaya -
Genial!
Andaya -
Mi mejor sonrisa para ti.
P.D. Por cierto, genial tu respuesta en el blog de EConde.
Chihiro -
Lo poco que cuesta sonreír y contagiar ese buen rollo, verdad? :D
Un placer leerte como siempre, me gusta mucho tu blog, yo ya sabía que esta moxca prometía ;)
Besos y buen fin de semana