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Erase Una Vez

Isabelita

Isabelita

Hasta ayer, Isabelita era mi suegra. Hoy mi hijo me ha preguntado por qué no le ponían la lápida.

Ha visto cómo entraba en el nicho del panteón. Era el de arriba y se necesitaba un andamio y un par de hombres sobre él ayudando y dirigiendo al empuje de los de abajo. Ha visto también cómo meticulosamente elegían los ladrillos y los enyesaban para taponarlo. Había que cortar con la paleta trozos de ladrillo y encajarlos en la anchura de la entrada, porque dos ladrillos no eran suficientes y tres no cabían. También han dado forma a los que han tapado el arco superior quitando trozos de aquí y de allá para dejarlos en semicircunferencia.

Se ha despedido de ella. Eso me ha dicho. No sé si le ha dicho adiós o hasta luego, que es lo que siempre me gusta decir a mí (aunque sepa que no vaya a volver a ver más a la persona a la que despida).

Han cubierto los ladrillos con una capa de yeso, echada a mano, con mucha delicadeza, sin ruido, y la han repasado con la llana para embellecerla y que quedara totalmente lisa.

Tal vez se haya acordado de su sonrisa de hace unos años, de sus ojos de ver siempre las botellas medio llenas, de sus quitar hierro a las cosas y de su calor cercano.

Luego han paseado una esponja húmeda para limpiar salpicaduras de yeso no deseadas y dejar un halo reluciente que tristemente se ha secado pronto.

Me ha abrazado y me ha dicho si podía ayudar a rellenar con agua los búcaros de cristal tallado para los últimos ramos de rosas.

"Sí, claro, corre con el tito y échale una mano"

Han, retirado el andamio, barrido el yeso del suelo y entrado todas las flores entre las que nos movíamos los asistentes.

     - "¿Por qué no le ponen la lápida?

     -  Porque no le han tallada todavía. Luego se la pondrán.

     -  ¿Cuándo?

     -  No lo sé. Tardarán dos o tres semanas."

 Han puesto los ramos en su sitio y nos hemos retirado a la sombra después de cerrar el panteón.

Cuando volvíamos le he preguntado si quería ir esta tarde al cole y me ha dicho que sí.

 

Isabelita creía en Dios y los tres sacerdotes que han concelebrado la misa en el tanatorio no sólo la conocían sino que la querían y admiraban. Gabriel la ha descrito tal y cómo era hace siete años. Me quedo con una frase: "Isabel era de esas personas que tenía el corazón limpio".

Isabelita tenía Alzheimer, y desde hace siete años, poco a poco dejó de ser Isabelita y se convirtió en unos ojos que daban miedo, que no reconocían, a los que les pedías un destello de razón y que, de vez en cuando, (son sólo sospechas) te lo daban, pero sólo unas décimas de segundo. Y entonces sus hijos la cubrían de besos y de caricias, que eran a lo que ella se mostraba más receptiva.

Mi esposa se ha acercado esta tarde a casa de sus padres, la tenemos enfrente de la nuestra. Ha estado con su padre, que después del tanatorio, la misa y el cementerio estaba cansado y sonrientemente triste.

Luego, han ido apareciendo los demás hermanos "a ver cómo estaba el papá". Ha vuelto y me lo ha contado. Este fin de semana le tocaba hacerlo a ella.

Mi esposa me ha pedido que mañana no vaya a trabajar, que me quede con ella. Sabe que no va a cambiar su estado de ánimo, pero se va a sentir algo más acompañada....

Hasta luego, Isabelita

 

 

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3 comentarios

arandanilla -

También yo creo que nos volveremos a ver todos. No creo en los adioses. Mi experiencia con la pérdida de un ser querido fue bastante trágica. Es desolador, pero nuestro deber es precisamente continuar por aquéllos que no están. Un saludo, Mox. Y un abrazo de esos que sólo pretenden aliviar.

mox -

Un beso de agradecimiento, lokura.

Mi esposa sabe que es lo más racional y quizá lo mejor. Ahora venían etapas aún más difíciles del Alzheimer, pero eso no quiere decir que no esté hundida de dolor.

Repito, un beso.

lokura -

No... no nos enseñan a morirnos... ni a que se mueran los demás....
pero desde alguna parte... los que ya lo han aprendido...nos vigilan como angeles de la guarda y son esa vocecita que a veces una escucha cuando se ha equivocado cuando una lo ha echo bien, la gente lo llama conciencia... instinto... que mas da.
Siempre es mejor un hasta luego... total... en algun momento aunque sea lejano nos veremos todos.
Un abrazo unifamiliar.
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