El invasor

Mi pequeño saltó a nuestra cama porque le dolía una uña del dedo gordo del pié derecho, o lo que es lo mismo, que se había hartado de estar solo. Se entremetió en nuestras sábanas, le descubrió el ombligo a mi mujer, lo acarició y gritó ¡¡¡Qué suaaaave tienes la barriga, mami!!!. Luego se apoyó en el vientre y se puso a escuchar atentamente. Estuvo así un ratito, que para él es un eternidad, hasta que se desternilló de risa. Sin parar de escuchar y reírse, de reírse y escuchar, nos acabó diciendo ¡¡¡Mamá, tienes un corazón pedorro !!!
Mi moza no tuvo mas remedio que reírse... y eso que era domingo y las seis de la mañana.
3 comentarios
mox -
Malasanta, je,je,je, habrá que enseñarle que no anda por el ombligo, y habrá que enseñarle todo lo referente a la zona en cuestión y a un radio de más o menos un palmo de distancia.
Malasanta -
tienes que ir enseñándole dónde está el corazón, dentro de poco estará en edad de merecer y le será bastante útil la información
Ess -