Liberación

Vértigo de caer en picado hacia lo desconocido, dando vueltas y más vueltas sobre ti mismo, vértigo de giro, desmayo y desplome. Hubiera gritado si no me hubieran desposeido de mi boca. Hubiera vomitado si gozara de estómago.
Y ahora un golpe seco contra una madera y otro final contra un cable curvo de acero y por un agujero de aire me enredo en una telaraña de cuerdas y caigo, a plomo, al duro nivel cero.
Con prisas, de mano en mano, me conducen según la secuencia bofetada - suelo, bofetada suelo y vuelvo a liberarme volando, planeando, ascendiendo... y otra vez el maldito vértigo al caer, los malditos giros, las malditas tripas que se me revuelven aunque sepa que por dentro estoy relleno de nada, el agujero de aire, la red y la caída seca final...
Y así durante cuatro tiempos de diez minutos.
¡¡Estoy harto!!. No hagáis como yo. No queráis disfrutar, como yo, de unos segundos de liberación (volar es una liberación), porque la caída siempre es injusta aunque justificada. Así que nunca se os ocurra reencarnaros, como yo, en una pelota de baloncesto.
5 comentarios
mox -
lunaaaaa -
mox -
El siguiente post es para tí.
Ess, tal vez.
Malasanta -
tenias que haber dejado en suspenso el final, a modo de adivinanza :-)
Me gustan las adivinanzas bien escritas como la tuya.
Essss -