Se muestran los artículos pertenecientes al tema cosas del calor.

11/02/2008

Ojitos tienes

20080211015842-rimg0650ret-copia.jpg

Rodeo nucas apasionantes queriendo descubrir miradas vitales, con chispa, de esas que te lanzan un "me gustas y te sonrío con los ojos que has buscado porque con los labios sería mucho descaro y a mi edad no estoy para descaros... lo siento".

Me engancho a miradas tristes de las que se resbala un "... y a tí qué te importa lo que sufro o dejo de sufrir. No me mires así que mi vida no es tuya... No me mires..."

Me sobresalto cuando una mirada se escapa entre el resquicio cada vez más pequeño de las puertas de un ascensor cerrándose, dispuesta a huir de la formalidad de su dueña y robarme el paso que doy hacia un lado para mantenerla unida a mí, hasta que inevitablemente se corta cuando la puerta se acaba de cerrar y el ascensor inicia viaje a los pisos de abajo.

Me cuesta deshacerme del abrazo que me dieron unos ojos rellenos de azul líquido, casi hielo y que me dieron esquinazo en la penúltima parada del tranvía.

Y sobre todo me inquietan los que veo cada mañana en la otra dimensión, aquellos que viven tras el espejo del cuarto de baño, que me persiguen en el espejo puzzleado del recibidor y me rematan en el espejo del retrovisor del coche. Porque no reconozco esos ojos que me observan. Porque solo siento que no sienten. Porque se dispersan y huyen de los demás.

Etiquetas:

11/02/2008 01:58 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 3 comentarios.

07/07/2007

Feliz verano

"Érase una vez" se me ha convertido en un huerto que, aunque ahora mismo lo tengo bastante descuidado, siempre me ha dado satisfacciones, y la mayor de ellas es la satisfacción de conocer los pensamientos y los sentimientos de muchas personas que se encuentran al otro lado de mi pantalla, asomados a la suya propia y conectados por este milagro que es internet.

Por eso ¡¡¡¡GRACIAS!!! y desearos a tod@s un feliz verano.

Hasta siempre

 

07/07/2007 11:43 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 4 comentarios.

05/05/2007

Encuentros

20070505023737-reflejo.jpg

Voy encontrándome cosas por ahí.

De bebé me encontré un chupete debajo de la almohada y me gustó. A la vista de ese tesoro y como hace cualquiera al que le ha sonreído la diosa fortuna, perseguí la suerte en el mismo lugar en que la encontré la primera vez, así que durante años siempre busqué chupetes bajo las almohadas.

De niño, encontré una estampa en una mesa y me gustó así es que busco desde entonces estampas en todas las mesas.

De adolescente, un balón detrás de una puerta y me gustó así es que busco siempre detrás de cada puerta que abro otro balón.

De joven, un bolígrafo dorado en la carpeta de los apuntes y me gustó, así que ahora busco en cada carpeta de apuntes bolis aunque no sean dorados.

De mayor en la playa, una cadena de plata eslabonada con anillos esbeltos y me gustó, y ahora me paso las horas muertas buscando pulseras en todas las playas.

Ayer ví un reflejo arco iris en la taza del wc y me gustó. Así que he ido a comprarme unas cuantas cajas de guantes de plástico largos para cuando vaya a restaurantes, cafeterías, gasolineras y casas de amigos.

Etiquetas: ,

05/05/2007 02:37 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 6 comentarios.

10/03/2007

Noches de Verano

20070310034931-titulo-blown-away-artista-steigman.jpg

Sentado en un rincón de la cama miro desganado las zapatillas aparcadas debajo de un cojín y me hurgo con dedos perezosos la mollera. Toca dormir dentro de un momento pero me niego a perder unos gramos de noche, así que aguanto una vidriosa ojeada durante algunos segundos a mis pies, y casi sin querer se me escapa un cerrar de párpados.

Un truco que uso cuando quiero dormir y mis malos presentimientos no me dejan y me quieren convecer que resista, (pobre de tí si te duermes porque nos vamos a transformar en peligrosa pesadilla), es sacudírmelos de la cabeza a base de imaginarme tumbado en una playa de arena fina, regado de sol y de espuma de mar, sujetándome las ganas de flotar entre aguas turquesa, derritiéndome gota a gota de sudor, encadenado a la última historia de mi vida de la que arranco palabra a palabra una sensación de paz, una sonrisa de placer y una alegría inmensa por ser capaz de soñar de esa forma mi vida.

Entro así por la puerta de atrás en mis mejores sueños, y me dejo llevar por caricias, miradas, besos y borbotones de cariño.

Pero a veces no funciona. Y entonces sin recurrir a ningún truco dejo pasar los segundos canción a canción, y me agoto buscando en el techo del dormitorio sombras que me solucionen la falta de imágenes de sueños como cuando miras las nubes que cargan un cielo espeso y les buscas parecidos de algodón. O me hago preguntas estúpidas como por qué soñamos en color si con los ojos cerrados no dejamos pasar la luz, o por qué tengo la manía de mirar sin pestañear a la gente y querer hurgar en sus pensamientos e inventarme sus vidas, proyectos, idas y venidas, o por qué me gusta quedarme en el chiringuito del Náutico con un cubata de Legendario y cola en vaso ancho disfrutando de fresco y de música.

Etiquetas: ,

10/03/2007 03:49 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 4 comentarios.

24/09/2006

Homer

20060924023256-fbi-homer.jpg

El otro día oí gritar desesperadamente a Homer:

- ¡¡Rápido, Bart!! ¡¡Enciende la tele, que estoy empezando a pensar!!

Etiquetas:

24/09/2006 02:32 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 8 comentarios.

13/07/2006

Tengo una vaca que se llama ciones. Estos días la llamo.

20060713014232-adios.gif

La vaca me dirige hacia el mar, a ver qué se cuentan las olas y las sombras de las sombrillas, a ver si podemos jugar en mitad de la arena, o en mitad del mar, o en mitad de una isla...  ¡vete tú a saber!.

 En Agosto,cuando venga una barca a rescatarnos de tierra firme, iremos a sur-suroeste, a la isla de los piratas, y también pero hacia el este, si me dejan las medusas, bucearemos en una cueva pequeñita, escondite seguro de filibusteros del siglo XVII, y si arribamos temprano, como media hora después de ver amanecer, regalaré a mis sentidos unas brillantes aguas turquesas, sorpresa de la gran montaña de Cope.

O a lo peor se tuerce el verano y no queda nada... ¡vete tú a saber!

Un abrazo a tod@s y hasta pronto.

Etiquetas:

13/07/2006 01:42 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 9 comentarios.

17/06/2006

Lo que asusta me disgusta

20060617020815-25trececampanadas-boto.jpg

 

A veces hablo con los fantasmas que se han pasado a tomar algo por el frigorífico, y les noto algo familiar. Entonces me miro al espejo y no me encuentro. Harto ya, recojo las cadenas y me voy a dormir hasta la medianoche del día siguiente

Etiquetas:

17/06/2006 02:08 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 7 comentarios.

22/04/2006

El gran viaje

20060422024231-mochila1.jpg

He calculado que puedo vivir con 20 euros diarios, incluyendo comida, desplazamientos cortos, y ropa. Por eso me hice bloger. Ya sabéis. Para dar la vuelta al mundo. Es una idea madurada durante cortas horas y largos momentos. Es una idea simple, obsesiva, prudente, serenamente alocada pero que no he podido quitármela de la cabeza en todos estos años.

Veréis, tengo una especie de amor en cada puerto, una red de araña con todos los nudos necesarios tejida pausadamente con delicadeza, con dulzura, con mucha ternura, pero una red de araña al fin y al cabo. En ella me dispongo a pasar mis noches, mis conversaciones, mis andares y mis cuentos porque en alguna casa de alguna ciudad de cada país vive un nudo de la red, desconocido pero muy familiar, con el que he intercambiado pensamientos tan íntimos como inconfesables, sentimientos de felicidad, de angustia, de esperanza, con el que he intercambiado vida, ideas y opiniones y con el que, alguna vez le he dejado caer la posibilidad de ser un okupa en su cama (o sofá, o garaje, o trastero, no penséis mal).

Seleccionados los confiados nudos que dijeron sí, he inventado un itinerario de amores hospitalarios a través del camino más largo que he podido y consigo partir por levante y regresar por poniente, atravesando cuatro continentes y tres océanos y alguna que otra isla en terreno de nadie y en, preveo, dos o tres años.

He mandado un sobre cerrado a mi nombre a la oficina postal de cada ciudad que visitaré con los 20 euros que durará mi estancia allí (porque me pienso quedar sólo el tiempo que tarde en gastarlos) y el nick del nudo amable en cuestión.

Como equipaje, un saco de dormir, una tienda de campaña, una camiseta de manga larga, una bufanda, unos pantalones cortos, las Leyendas de Becquer, Rayuela y El Perfume, una sonrisa, una callada compañía que continúen una conversación inacabada o un abrazo de palabras silenciosas relleno de calor. ¡Ah!, también un portátil o una lista de cibercafés, por supuesto.

En fin, que lo único capaz de torcerme el proyecto es que algún nudo se encuentre haciendo el mismo viaje y a la misma vez que yo... o que me tuviera que llevar a los críos, claro.

Etiquetas:

22/04/2006 02:20 Autor: eraseunavez. Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 14 comentarios.

10/11/2005

El especialista

20051110122518-homer1.jpg

 

Tengo un oficio poco común.

Hay días que acudo a los estrenos de cine que dan en sesiones cerradas a periodistas especializados y nada más terminar la película aplaudo, primero lentamente y luego más rápido y así consigo que los demás me hagan coro. Las críticas serán más favorables si los aplausos se arrancan antes y son más fuertes. Por eso me contratan.

Hay días en que entro cientos de veces en una tienda nueva arrastrando con mi entrada a clientes verdaderos que se habían entretenido mirando el escaparate de la calle y, delante de ellos, no paro de hacer comentarios en voz alta sobre la magnífica calidad de la ropa, el asombroso precio tan barato que tienen, las piezas únicas que nadie nunca encontrará en ningún otro sitio, el buen gusto, el original diseño y la decoración tan especial de la tienda. Siempre consigo resultados muy buenos en estos casos.

Hay días que me contratan restaurantes para que, después de comer en una mesa central, obligue al maitre a pedir al cocinero que salga y allí mismo, delante del público que frecuentemente deja de comer por curiosidad de la situación, les alabo la ingeniosa combinación de sabores, la salsa exquisita con la que se acompañaba tal o cual plato y la elegante presentación con la que deleita y aturde los sentidos. Luego sigo con la escogida carta de vinos tan bien estructurada y de paladar tan auténtico. Si el rumor que se extiende por entre las mesas supera determinados decibelios cobro más.

Hay días en que voy a los clubes de tenis, a los de golf, a los hípicos y a algunos bailes privados con objeto de alardear de joyas bien compradas, que han satisfecho expectativas de esposas y amantes y nombrar al joyero tan competente que tiene una solución para cada necesidad o sugerencia. Aquí tengo que seleccionar muy bien el público oyente, pues lo hago cara a cara. Y he de confesar que es más difícil controlar si han ido o no a contentar sus caprichos y no me queda más remedio que fiarme de la palabra de la joyería.

Últimamente el negocio se ha hundido un poco por la crisis y he tenido que recurrir a ser el primero que se sube a la plataforma de un concierto de un grupo famoso volviéndome loco por los huesos del o de la cantante y que los guardias de seguridad me saquen a empujones golpes y bofetones. Cuanto más desgarrados son los gritos de dolor y cuanto más desfigurados son los gestos de sufrimiento, menos ganas le quedan a la gente de subirse al escenario y cuanta menos gente se suba, más cobro yo.

También he tenido que ser el voluntario que pide el domador de circo para poner la cabeza debajo de las patas de un elefante, el que se sube a un edificio en llamas y se tira el primero al colchón inseguro que los bomberos tienden en el suelo y el primer huelguista que recibe los porrazos de los antidisturbios o el primer antidisturbios que recibe el primer ladrillazo (dependiendo de quién me contrate, claro). Estos últimos casos siempre cobro si salgo en la tele y más si soy portada de periódicos. La condición es que se vea sangre, como en el caso de los conciertos. Hago también de ayudante de mago, ése al que parten en dos con la sierra, de corredor de bolsa que siembra rumores de pánico para que se consigan buenos precios de compra, de detenido esposado en los campos de fútbol con una enorme navaja de Albacete delante de mí para servir de escarmiento, de soldado contento, de ganador de lotería, de doble de Darth Vader cuando le cortan el brazo y de Homer Simpson en el bar de Moe.

Bueno, de algo tengo que vivir ¿no?

10/11/2005 12:25 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 14 comentarios.

05/11/2005

Sin querer

20051105041107-109-400.jpg

Cierras los ojos para que un beso flote en tu mejilla y te devuelva la mirada. Tu boca se convierte en tartamudas palabras que se descuelgan chorreando agua reseca y ni siquiera una excusa pobre enriquece el desgastado ambiente. Por eso es mejor callar.

En mitad de un silencio lógico, unos brazos te rodean de cariño la cabeza y la refugian entre unos pechos blandos y suaves que respiran tranquilos, sin pedir perdón ni masticar rencor..

Algo se quiebra muy dentro y llora la falta de ganas de vivir.

 

 

 

 

.

05/11/2005 04:11 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 4 comentarios.

12/10/2005

Me ducho y adiós calor (I) y (II)

ducharet1.jpg
Me ducho y adiós calor (I)
Pongamos que se trate de Agosto en una habitación cerrada, oculta con persianas al fuego de las cinco de la tarde. Pongamos una cama húmeda de calor. Pongamos un cuerpo brillante, de oscuro pelo mojado, de labios rojos de sed. Pongamos una siesta profunda enterrada entre almohadas. Pongamos en fin, un brillo luminoso de aceite de sudor.

Cuerpo desnudo, asfixiado, hielo ardiente derretido, castigado por el dulce látigo de la luz del mar.

No puedo más. Un pié en el suelo fresco y me animo a buscar la ducha. Las gotas de sudor nacen como lo harían en el origen de un río: revueltas se abrazan, se funden y caen por peso en mitad de mi camino al cuartucho de baño.

No cierro la puerta. ¿Para qué?. No espero a nadie. El pié de ducha está encajado al fondo, justo después de la pila para lavarse la cara, del bidet y del Asiento Real. Es un sitio muy estrecho y muy cálido.

Impaciente miro al techo cerrando los ojos y abro el grifo. Recibo un chorro de agua que se evapora al mojarme. Abro la boca y pido más: quiero penetrar en la cañería y recibir el bálsamo de un agua fría que resbale por entre todos los rincones de mi vida, y me lleno de vida la boca y dejo que fluya y se derrame y se estrelle contra el suelo y se la trague el desagüe.

Me ducho y adiós calor (II)

Tan estrecha la ducha que toco con mi espalda el suave tacto del alicatado. Mi calor siente una punzada de frío y algo me recorre desde la nuca a los tobillos.

El grifo cerrado. Las últimas gotas de agua caen lentas, distanciadas, perezosas sobre mi cabeza e inconscientemente alzo la boca y la abro para beberme la última... que no llega.

Y trago saliva y comienzo a sudar, aunque de otra forma.

Juego con abrir unas gotas y dejarlas resbalar por entre mi espalda, y me muevo hacia ellas ofreciéndome, primero la cara, luego los hombros, luego las piernas y me doy la vuelta y dejo que se suiciden, lentas, en mi culo.

Y trago saliva. Enrojecida la piel, tenso el cuello y trago saliva.

Busco el jabón, lo humedezco y comienzo a frotar con los ojos cerrados mi cuello, pezón de un lado, cadera, ombligo, vientre, pezón del otro lado hombro , brazo, mano, cadera, piernas, de una a otra, de una a otra.

Y trago saliva. Durante muchos minutos. Muchos.

Me dejo dominar por mis manos, retardando el contacto que me hará cerrar los ojos de forma tranquila, sin esperar lo inesperado sin buscar lo encontrado sin enredarme en un lago de hilos dulces, como la piel de tu sonrisa, como el tacto de tu boca, como el sol de tus dedos... tus dedos... flotan hacia mí... dentro... como la arena de la playa , como el mar turquesa de una gruta esclava de las olas, como el viento que te nombra... tu voz que me llena y me relaja, que me recubre y me posee, que se cae entre mis brazos agotándose, dejándose ir a mis manos... mis manos... que son plumas que presionan, que resuelven, que frotan con frotes de nubes, de espuma de jabón...

Me dejo caer sin fuerzas, aún encontrando placer, y en cuclillas, abriéndome lo que la estrechez del baño me permite, busco nuevas gotas de agua... gotas de agua que no han dejado de caer, tan ligeras sobre mi cuerpo, sobre mi cara, sobre mi boca, sobre mi lengua, y las trago, para apagar mi sed, las bebo para enfriar mi calor y revuelvo la cabeza para que se repartan por donde ellas quieran.

Dedos que exploran. Y trago saliva. El cuello tenso, buscando el cielo.

Y el frío del alicatado se mezcla con el calor del sudor, con el frío del agua y con el calor del placer y empujo hacia arriba la pelvis en busca de lo que no está aunque mi imaginación lo dibuje, mis ojos lo vean y mi corazón lo sienta.

Sí. Respiro tan caliente que me quemo con el aire de los gemidos que alguien invoca, con lo ininteligible del éxtasis que alguien sufre, con los salvajes balanceos buscando fríos que me hagan sudar.

Sí. Síííííííí. Síííííííi. Siiii. Sii

Caigo. Silencio. Rendición. Gotas frías en mi nuca. Tiempo. Inerte. Tiempo. Ojos cerrados. Tiempo...

Me levanto, me lavo, salgo a mi habitación, busco la cama, me desparramo en ella y me entierro entre almohadas. Pienso.

Etiquetas: , ,

12/10/2005 02:13 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 6 comentarios.

08/10/2005

Tarde

CIUDAD-DE-CORAZONES-PARTIDOS (RAULVILLALBAFOTOS.COM.AR).jpgAyer llegué tarde a mi entierro.

Estaban todos reunidos llenando de lágrimas amargas mi dulce cajón negro, brillante como el azabache. Por dentro, estaba revestido de suave seda roja replegada una y otra vez contra las paredes. Y en ese vacío me aguardaba mi descanso eterno. Pero como siempre me pasa en los grandes acontecimientos de mi vida y de mi muerte, tuve la indecencia de aparecer veinte minutos tarde. Pero aunque me vieron llegar sudando y alisándome con prisa las arrugas de la corbata disimularon muy bien el “no verme”.

Si, sí, ya se que tropecé con un candelabro y su velón encendido, que nos caímos al suelo con mucho estrépito la vela y yo, que todo el mundo se asomó a ver el fuego que devoró los periódicos de la sala y que cuando se daban cuenta quién era el incendiario, se les empañaban los ojos de indiferencia pudorosa, de un no querer ver para no tener que verme.

Sí, sí, ya se que el que me ayudó a levantarme y a meterme en el ataud ni siquiera era de mi entierro, que era el protagonista de uno vecino, que, como luego me dijo, le dio apuro ésta mi situación tan embarazosa:

“Claro, es que si no hubiera llegado usted tarde, le habrían introducido en su atezado nido”.

“Usted perdone, oiga, pero es que no me salía el nudo de la corbata”

Y como había ya un poco de familiaridad en el trato, iniciamos una conversación trivial mientras introducía mi pié en la caja.

“¿Y usted de qué se ha muerto?” pregunté.

“Pues de una cosa muy rara, oiga. Me partió un rayo”

“¡Uy! Ayer le dije a un cobrador del frac, ¡Anda y que te parta un rayo!, entre otras cosas no muy agradables.

“¡Ah!, Pues entonces fue usted”

“Ay que ver qué cosas. El mundo es un pañuelo. Permítame disculparme.”

“No, si ya no tiene remedio”

Y claro, se fue mosqueado. Cosas que pasan y que no se pueden evitar.

Cuando ya me centré en mi papel, muy serio, muy inexpresivo, muy glacial, deposité las manos sobre mi vientre y me eché la última mirada en un espejo de vitrina que había frente a mí y que me devolvía todo el esplendor de mi imagen, y lo que ví me sonrojó hasta el punto que alguien llamó al médico del tanatorio sospechando que había vuelto a la vida, porque incluso cambié el gesto adusto por una gran sonrisa.

“Mira que muerto más alegre” oí decir a alguien.

“¡Qué indecencia! Escuché a otro. “Mira que venir desnudo a su propio entierro”

Forcé aún más la sonrisa (mi corbata me llegaba sólo hasta el ombligo)...
08/10/2005 00:02 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 5 comentarios.

15/09/2005

Palabras de más

avatarreview.net-AV3-VisualArt-Jocellyn.htmjj-2722.jpgDe risas la tarde llena....

Y cómplices de un momento...
..............

Las gotas de calor nos recorrían libres, incordiantes...

- Me gustaría ser multiorgásmico...
(Me mira y le entra el descojone)
- En otra vida, cariño, en otra vida.
...Y seguimos...

- ¡Cuarentón!
(Bocado en su cuello)
- ¡Ja,ja! ¡Orgasmán!
(Cagontó)
- ¡Así no hay manera! ¡A ver si estamos...!
- ¡...en lo que estamos! (interrumpe ella)
(Notedigo)
(Y venga gotas de sudor)
- ¡Pues no me voy a concentrar ¿eh?!
- Ja,ja Pues no te concentres.

...
- ¡¡Ja,ja,ja,ja!! ¡Multiorgasmán!
(Joer qué cabrona. Que me ha desconcentrado)
..........

Entonces se dio la vuelta, me miró, se incorporó y lentamente dispuso las rodillas sobre mis caderas hasta encontrar mi deseo perdido. Se volcó hacia detrás, me sujetó las piernas y dijo con un suave susurro chillón:

- Tonto... Déjame a mí ...

...................!!

Etiquetas:

15/09/2005 01:28 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 8 comentarios.

02/07/2005

Sudor

Isla del FraileRIMG1946.jpg
Una fina piel de calor se había fundido en sudor.

El sudor pica, es pegajoso al tacto y molesto porque gotea desde todos los sitios y a la vez, y te faltan manos para apartarlo de tu cara, de tu cuello y de tu camisa mojada que te gustaría quitarte pero que te es imposible por aquello de mantener ciertas formas sociales.

Al mismo tiempo el sudor significa soñar con un martini helado, con sus olivas, una en cada punta del palillo, su porción de limón para chupar ácido cítrico cuando quieras y mezclarlo con el sabor del rojo en una playa mediterránea (por ejemplo) de aguas transparentes, morenos impresionantes y sonrisas blancas.

El sudor es ajetreo. Y es también golpeteo de corazones. Sudas cuando amas. Sudas mucho. Ella o él, también. Y siempre recordaré el brillo de cierta piel de amante. Destellos de una luz naranja de aquellas velas mezcladas de olor, de cubito de hielo abriéndose camino entre el cuello y luego la clavícula y después la espalda, de erizar de vellos a su paso dejando hilillos de agua que se encharcaban en el hueco del final de la columna vertebral. ¡Ay!

El sudor es música. Es Otis Redding silbando soul, sentado en el muelle de la bahía. Es JuanLuis Guerra queriendo ser un pez que respira burbujas de amor. Es Burning preguntándose qué hace una chica como tú en un sitio como éste. Es Luz Casal pensando en mí. Es Aute pidiendo que no te desnudes todavía, que esperes un poco más. Es Silvio Rodríguez deseando un rabo de nube. Es esa canción vuestra en la que ahora piensas y que golpea fuerte a tu deseo un palmo mas abajo del ombligo.

El sudor es hambre de agua, sed de helado de chocolate, cansancio por culpa de una siesta de verano, relajación al final del partido de tenis, es lana de manga larga en Agosto, es un desierto, es un agobio, es una mentira a la cara, es una lágrima desde la ceja, es una mirada profunda, es una noche de San Juan sin aire acondicionado... es Verano... puro y duro. Vacaciones...

Me voy a Aguilas a disolver esa fina capa de sudor, a buscar noches de luna que alumbren nubes de colores, a desnudarme en el mar, entre el sol y la fina arena. Nos vamos todos a intentar disfrutarnos... Y durante un montón de días.

Hasta siempre a tod@s. Un beso muy fuerte de este mox cojonero que os echará de menos, seguro.

Etiquetas: , ,

02/07/2005 04:53 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 16 comentarios.

29/05/2005

Cuento con ventaja

cuento con ventajasretocado.jpg
La ventaja de este cuento es que no termina cuando acabas de leerlo, sino que es entonces cuando empieza. Por eso hay quienes lo confunden con sueños prohibidos, de esos que se tienen pocas veces en la vida y que sirven para provocar un giro en su rumbo: O evitar que te encamines a un determinado puerto, u obligarte a amarrar frente a una isla de caníbales.

El cuento se vive en una isla repleta de agujeros que se abren y se cierran como bocas-trampa. Si por desgracia te come uno de ellos, te conviertes en una mujer con cabeza de hombre, alas de gallina y piernas de elefante y a partir de entonces los demás dejan de quererte. Por eso tienes que sortearlos y llegar al Barco que Siempre Espera.

El Barco que Siempre Espera esconde en sus bodegas un mantel de oro y esmeraldas que reluce en las tempestades, te abriga en los desánimos y te hace despertar cada día con una sonrisa, cosa muy extraña en los tiempos que corren. Pero a pesar de ser un tesoro tan valioso, la gente no lo escoge, porque al fin y al cabo es un simple mantel. A la gente le puede más los cofres repletos de monedas de oro, pero lo que muy pocos saben, es que al bajar a tierra firme, el conjuro de los piratas del malvado Capitán Murdock las convierten en monedas de chocolate.

Hay también otro tesoro y es la salida de las bocas-trampa. Bueno, digo tesoro por llamarlo de alguna forma. Veréis. Encerrados en jaulas y apiñados junto a huesos y calaveras, las mujeres con cabezas de hombre, alas de gallina y patas de elefante que no se hayan suicidado al ver que nadie les quería te suplicarán que los liberes. Si lo haces, volverán a su aspecto habitual y te deberán algo más que la vida. Pero claro, entonces saldrás de allí convertido en un auténtico pobre. Ha habido quienes se volvieron locos al ver que se transformaban en pobres teniendo tan cerca todos los tesoros del mundo.

Aquí termina el cuento. Pero recordad que este cuento tiene una ventaja. Comienza de nuevo cuando escojáis un tesoro. Y por supuesto no dejes de pensar en que puede cambiarte la vida. Así que elige con cuidado.

Etiquetas: ,

29/05/2005 04:42 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 9 comentarios.

09/05/2005

Embotellamiento

embotellamiento botella-transp3 copia.jpg

Escuché el pequeño gran grito desde la cocina y, extrañado, rebusqué en la galería y entre el geranio y el romero, encontré a Tarzán agarrado a una liana, con un tropel de monos comandados por chita detrás y Simba persiguiéndole.

Así que los metí a todos en un frasco de cristal, que no quiero líos, que luego se me quejan los vecinos del escándalo que llevamos en casa y no es plan. Cuando llegaron mis críos, le metieron un trozo de plátano para que comieran y me preguntaron si harían capullos de seda, como los gusanos. Les dije que no, que como mucho habían hecho el capullo huyendo de la selva y que había que devolverlos.

Mi mujer me dijo que la única selva que conocía era la de las grúas a las afueras de la ciudad. Y allí, efectivamente, todos los cientos de edificios nuevos tenían al menos una con un enorme brazo contrapesado del que colgaban como lianas cables de acero. Te podías imaginar a los monos peleándose con los albañiles y tirándoles ladrillos, a Tarzán luchando a brazo partido con el promotor y me gustó la idea.

Dicho y hecho. Todos al coche. Canciones de viaje (Hola don Pepito, la Gallina Turuleta, Winky-Winky araña, el barquito chiquitito y el veo veoo ¿qué ves?...), con los monos y Simba vomitones (paramos dos veces) y al fin llegamos al embotellamiento.

Los niños aplaudieron porque esta vez, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones había contratado a Zidane, a Ronaldinho y a Fernando Alonso que iban de coche en coche firmando autógrafos y fotografiándose con todos, repartiendo sonrisas. Mi mujer se quejó porque se acordaba que la semana pasada habían fichado a Javier Bardem y a Antonio Banderas... y yo, que suspiraba por Cayetana Guillén Cuervo, Uma Thurman y Nicole Kidman, no veía la hora de que llegara el embotellamiento de la semana que viene, porque estaban anunciadas...

En el puesto de avituallamiento del kilómetro 5, nos bajamos a que nos dieran masajes en los pies y a por los sandwiches, que esta semana eran catalanas de ibérico con tomate. Mientras tanto, los equilibristas, funambulistas, contorsinistas, magos y payasos deleitaban al embotellamiento arrancando ruidosos aplausos al personal. De mala gana observamos que los coches comenzaban a tomar velocidad de nuevo, aunque aún dio tiempo a mojarme la cabeza un par de veces en los puestos-maratón con las esponjas chorreando agua y servidas por gente muy amable vestidas de Red Bull que te animaba y aplaudía para que no desfallecieras.

Cuando llegamos al final, la Guardia Civil nos felicitó y nos dio dos puntos para el carnet. Por último, el funcionario de turno nos condecoraba con la medalla a la paciencia (hoy no era muy importante el atasco y no estaba el alcalde, qué le vamos a hacer), y tras dos horas para recorrer 30 Kms, llegamos a la Selva de Grúas de Nueva Ciudad.

Nada más bajar, dos vendedores nos asaltaron para que compráramos pisos. Uno de ellos nos ofreció un diez por diez en la planta diez, nos daba diez mil y nos dejaba que lo probáramos diez meses, pero el otro mejoró la oferta a doce mil y doce meses. Contraatacó el primero con quince mil y quince meses y el segundo ofreció veinte mil y veinte meses, pero yo les dije que se pusieran de acuerdo y les dejé discutiendo un rato mientras liberaba a Tarzán y los demás que se subieron en seguida a una liana y con un pequeño gran grito de los suyos se despidieron de la familia. Lloramos un litro como es costumbre hacer en las despedidas y regresamos con los vendedores.

- Déjese querer, hombre, le doy el piso, treinta mil y treinta meses.
- Nada, nada o me dan cuarenta mil y cuarenta meses o no se lo compro.

No aceptaron, por supuesto, pero es que no sabía cómo quitármelos de encima.

Volvimos a tiempo de acostarnos dos horas y con otra medalla esta vez impuesta por el alcalde. (Yo me quejé porque iba a llegar tarde al trabajo y me otorgó una bula especial embotellamiento para que la presentara en el trabajo y me dieran un día más de vacaciones pagadas doble. Ya sabéis el que no llora no mama.)

La verdad es que, después de todo, el embotellamiento de esta semana había estado muy bien.

Etiquetas:

09/05/2005 18:02 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 11 comentarios.

26/04/2005

Evadán

-1so7.jpg
Adán y Eva son los últimos habitantes de la tierra.

Caminan de vuelta hacia el Paraíso, quitándose molestas prendas que se vuelven a cada segundo más y más inútiles. Y ya desnudos, Eva deshabla con una serpiente y deja colgando de un árbol, una manzana. Y Adán le sujeta del brazo y la redescubre desnuda y Eva lo envuelve en sus manos y se miran como sólo se miran dos novios sedientos de querer y así se apetecen como la primera vez.

Luego, Eva se sumerge en el cuerpo de Adán, y se confunden en una mezcla de torso de mujer y piernas de hombre, con dos ancianas caras nuevas y que no saben qué hacer, que miran hacia el cielo y se arrodillan junto al polvo de un camino, esperan que llueva y cierran los ojos para sentir el tranquilo llanto del cielo que va impregnando calladamente las arenas finas hasta convertirlas en barro. Evadán oye una música que lo redime de su fatiga y se abandona a ella. Se deja caer y se siente disolver en la tierra.

Al cabo de unos pocos días (cinco), el mundo terminó por desaparecer.

...Hasta el próximo Big Ban.
26/04/2005 00:24 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 8 comentarios.

18/04/2005

Masajes voladores

alfombra 759 lluis ribas.jpg
Es de noche. Huelo mis presas.

Adelantadas unos pasos, caminan de vuelta a casa. Las siento preocupadas, tensas, impacientes por llegar a no saben bien dónde y descargarse en el rincón de un sofá para desconectar y dejar que la mente vuele entre nubes blancas, húmedas... y volver a revivir en mitad de un baño de espuma o de lágrimas (que a veces también sirven, no se crean), sin lograr alejar fantasmas.

Esas son mis presas, mis queridas presas.

Siempre hay una calle estrecha, una farola apagada o un portón abierto donde empujarlas y actuar. Sorprendidas, el grito no les llega a la garganta y así aprovecho para taparles la boca con una cinta adhesiva en medio de miradas de aterrado miedo, y sin dejarlas reaccionar, atarlas de pies y manos.

Despliego entonces en el suelo mi alfombra, de anchura y largura suficientes para que cómodamente quepan dos personas. Conecto un mp3 a unos diminutos altavoces y dejo correr a Astrud Gilberto, Diana Krall o Norah Jones, según la noche. Enciendo una vela de jazmín o azahar y les pido que se suban a la alfombra. Increíblemente la mayoría sube sin más. Me sitúo detrás, solícito

Al pronunciar el poderosos conjuro y empezar a volar vuelven la cabeza incrédulos hacia atrás como para que les confirme que no sueñan. La música se escucha nítida, el olor impregna la alfombra, la calma es absoluta, pero todo corre cien metros por debajo nuestro a velocidad vertiginosa. Delicadamente rompo las ataduras de las manos y de los pies y comienzo a arrebatarles la ropa y dejarles al descubierto la espalda.

Aceite de lavanda y naranja, atemperado en mis manos y esparcido por sus hombros. Amaso los músculos que bordean el cuello y con los dedos anteriores sobre la clavícula y los pulgares sobre los omoplatos, desplazo el masaje desde los hombros a la nuca. Juego con las zonas duras, rígidas a pellizcarlas, a hundirlas, a retomarlas, a que se escurran entre mis dedos y a presionarlas como buscando un camino que las atraviese sin forzarlas, que las ponga donde debieran de estar y que les haga disfrutar de la carrera de los dedos.

Para ese entonces, mis víctimas están tumbadas en la alfombra, boca abajo, con los ojos cerrados y con los pensamientos vagando entre la música, entre la ciudad a nuestros pies y entre el aroma a azahar y acompañan con murmullos de cómodo regocijo las suaves presiones de mis manos y se abandonan a todo. Incluso alguna vez he tenido que llamarles la atención para que no levitaran demasiado y de este modo evitar caídas tontas e irremediables.

Logro al fin que el sueño las domine y así hablo con sus almas. Les recuerdo levemente intensas pasiones, colchones deshechos, alegrías derrochadas y mares serenos junto a una gran luna llena roja... y también todo eso que tú te imaginas ahora y que no sabes expresar nada más que con las manos rellenas de recuerdos, de sueños y de esperanzas ilusionadas.

Por último las dejo desnudas, relajadas en sus camas y me despido de sus almas con abrazos, esencias y sonrisas, enrollo mi alfombra mágica y como me gusta andar, me llego paseando hasta mi casa.

Nunca más las vuelvo a ver.

Etiquetas: ,

18/04/2005 13:42 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 7 comentarios.

11/04/2005

¿Vienes?

death1.jpg
Dejo crecer mi vida y te encuentro acostada cada noche junto a mí. Dejo crecer mi corazón y se escapa por mis ojos, mi boca y mis manos, actuando, diciendo, observándote. Y no tengo duda. Aunque te pese. Es lo mejor. Descansas ahora con los labios entreabiertos respirando nuestro aire, dejando crecer tu vida al lado de la mía y sin saberlo dándome lo que te pido.

Una rosa roja, unas palabras que cuelgan sobre tu mesa, una foto nuestra, las pequeñas cosas que te he ido regalando, siempre cerca de ti. La rosa pinta de rojo mi mirada. Las palabras las dicen mis latidos. Los pequeños recuerdos son grandes regalos y los pequeños regalos son grandes recuerdos y todo porque los miras tú.
Dentro de instantes, desnuda la noche, preguntaré ¿vienes? Y, dormida, y como siempre, me dirás que no. Entonces esperaré y trataré de ver películas en las sombras sin luz del techo y una sonrisa acariciará mi boca cuando te eches sobre mí, tu pierna sobre las mías, tu cabeza en mi pecho, tu mano en mi cuello. Y con ronroneos suaves me dirás con tu cuerpo que bueno, que sí, pero que sólo un poco, que ronco como una mala bestia. Y que si te rasco.

Delicadamente firme es el pulso de mi garra sobre tu espalda, y araño tus hombros, tu columna, tu cintura, tu culo y lo celebras murmurando suaves gustitos Mmmmmm mmmmmmmmmm MMMMMMM mmmmmmMMMMMmmmmmm mmmmmmm... y , como una dulce serpiente te enroscas y me aprietas y se alegra mi alma.

Y un buenas noches y un beso de contorsionista en la boca y un eco vacío que devuelve tan sólo el beso, porque duerme en su murmullo.

Etiquetas: , ,

11/04/2005 20:56 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 12 comentarios.

06/04/2005

Atando cabos

nudo sf16.pg.jpg
Una vez conocí a alguien que dijo que para liberarse de tensiones se imaginaba al jefe o al entrevistador o al catedrático en calzoncillos y haciendo el amor.

A mí no me gustan las intimidades de nadie intimidatorio.

Y sí me gusta lo bello, lo latino. Y mucho.

Así es que, atando cabos, yo, para liberar tensiones, prefiero imaginarme haciendo el amor a la vecina del primero, que es más saludable y me da auténtico morbo. Además, no me cuesta adivinar su sudor en una noche cálida de verano, que revista su morena desnudez hasta hacerla brillar. Tampoco, adivinar un suave acompasamiento en el vaivén de su salvaje pelo de luminoso azabache. Ni adivinar, por fin, un estirar de manos, de brazos, de cuerpo y de alma hacia atrás, que provoquen que sus dos insinuantes pezones inquietos tiemblen rítmicamente. Y todo cada vez más exagerado... más profundo... más sabroso.
Escucho ahora jadeos, pequeños jadeos. Escucho también al aire volverse fuego en el fuego del verano. Escucho vaporizarse al mar con violenta esfervescencia. Escucho por fin un ahogo desahogado, un reventar controlado de flujos y una tensión destensada, suave, cálida, pausada, inmóvil.

O si yo no fuera el sino ella ¿por qué no imaginarme al vecino del primero haciendo al amor? (cuerpo estirado, tirante, suave, lampiño, que me abarca, que busca, que me encuentra, y que me acarició, besó el cuello, el vientre, el ombligo, las caderas, los muslos, por delante y por dentro, el ombligo de nuevo y ya mis pechos mientras me acariciaba Venus y por fin Júpiter, y que me entra y que me inundo de él y con él y que me explosiono de nuevo y que lo sujeto, lo retengo con mi vagina para fundirme en él... en fin...)

Hay otros que dicen que para liberar tensiones vislumbran a su antagonista encerrado en el cuarto de baño haciendo esfuerzos para liberar los intestinos...

Pero bueno, ahí sí que ya no quiero entrar ni con la vecina (o si yo no fuera él sino ella), ni con el vecino del primero.

Etiquetas: , , ,

06/04/2005 20:23 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 9 comentarios.

18/03/2005

Hola primavera.

108_400.jpg
Cuando abrí mis ojos, casi abandonado ya, los suyos se escapaban de sus órbitas. Su garganta, en un grito mudo, me reclamaba más, pero no la supe escuchar. Y con la sombra de la duda y sin saber muy bien qué hacer, quise retirarme.
Pero no me dejó (ahora ya lo sé. ¡Cómo iba a hacerlo!).
Sentí tan fuerte el golpe de sus manos en las caderas que me hizo temblar y violentamente, entrar de nuevo.
Entonces estalló en la habitación un rugido ronco escupido al viento: "¡¡Acábalo, cabrón!!", y provocó empujones que me volcaban dentro de ella, hasta que volvió a quedarse quieta, respirando fuerte, gritando muda, preparada para sentir. Y esta vez fui yo quien me agité con furia en sus entrañas. Quedó en tensión todo su cuerpo, y me atrapó tan profundo y tan íntimo en su interior que cuando aulló de placer, se derrumbó sobre mí y creí que me asfixiaba, exploté.
.....
Le busqué una mirada cómplice, pero lo único que hallé en sus entornados ojos fue el murmullo de las olas batiendo la playa, y una sonrisa feliz. Como la mía.

Etiquetas:

18/03/2005 01:27 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 17 comentarios.

27/02/2005

Sonrisas de la vida

RIMG3701ret1.jpg
Algunas veces la vida me dedica una sonrisa que me hace quererla.

Como cuando mi mayor me dijo hablando del Quijote "Ah!, entonces tú eres Mucho Panza, ¿no?"

O como cuando mi pequeño me dijo "Papi, ¿Me puedo llenar de flores los bolsillos para llevárselas a la Mamá?"

o como cuando mi mayor nos dedica sus únicas canastas del partido de baloncesto

o como cuando mi pequeño le da por hablar y me atropella con cinco o seis historias que se inventa

o como cuando nos buscamos por entre las mantas

o como cuando os leo...
27/02/2005 00:49 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 18 comentarios.

23/02/2005

Piscinas de envidia

levitar DEJ02045 3.jpg
Está lejos, pero voy a su encuentro.

Entre dos aguas. Observo su cabeza primero, y sus dos hombros, sus caderas, sus rodillas, sus pies luego, como cuando admiras un buque anclado en una bahía, tú dentro del mar y el barco ofreciéndote la proa. Su cuerpo levita mágicamente suspendido y oigo cómo grita mi nombre sin pronunciar palabra. El pelo negro se le desparrama lento, dulce, como caen las nubes en dias de nieve.

Me acerco y oigo latidos en mi pecho.

A saltos emerjo y me sumerjo y veo las dos mitades del mismo cuadro, en el aire la primera, con ruidos de chapoteos y conversaciones que retumban, en el agua la segunda, con el silencio como cómplice.

Estoy llegando a su altura y descubro su paz y eso agranda mi envidia.

Estira los brazos. La adivino ahora crucificada, pero bocarriba, mirando al cielo. Sólo veo sus cabellos que descansan en el agua y no sus ojos que imagino reconcentrados en disfrutar de la tranquilidad del momento. Ella sigue haciendo el muerto, aislada del mundo, casi sonriendo a la vida. Y sin el casi.

Paso junto a ella, toco el final de la calle, giro y me impulso con mis pies en la pared de la piscina, viajo por debajo del agua y aparezco más allá de su reposo. No la he molestado. Pero ahora, mientras nado de espaldas para seguir espiándola, me doy cuenta que soy un incorregible mirón envidioso, y cuando termino el largo, yo también me crucifico y hago el muerto.
23/02/2005 21:34 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 5 comentarios.

13/02/2005

Paseo

piernas ds_arisen1.jpg
Hoy, como casi nunca, he sacado a pasear a mis piernas. No están acostumbradas, por eso se enredan, tropiezan y dicen obscenidades. Yo me doy prisa lentamente, pero no pueden seguirme. Así que tengo que parar rápido cuando se niegan a caminar más.

Image Hosted by ImageShack.usPero las conozco demasiado bien. Sé que en realidad están esperando a esas otras piernas, abrigadas hasta las corvas con botas de piel suave rosada, rodillas envueltas en finas medias brillantes de seda verde manzana y culminadas por falda de paño ajustada, rosa tierna, que han entrado en la oficina del abogado del pueblo.
Entonces me encaro con ellas y les digo que esas piernas que no, que ya tienen dueña. Pero me llaman antiguo y se encienden un cigarro mientras esperan.

Desquiciado, me he desmontado, las he dejado allí apurando la colilla y ahora vuelvo arrastrándome a casa.

Por el camino me he tropezado con doña Engracia que se arrastraba también muy sufrida porque sus piernas se habían empeñado en ir al abogado del pueblo a montarle un escádalo y decirle que o se dejaba a la querida o ya podía ir buscandose otras que lo aguantaran. Y ella que se había desmontado para no pasar un mal trago, encontró en mí un hombro donde dejar correr lágrimas de falsa vergüenza y unas palabras de consuelo que acariciaron con música sus sofisticados pendientes rosados.

Es lo menos que podía hacer por mis piernas.
13/02/2005 22:51 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 5 comentarios.

11/02/2005

Primavera

almendro en flor.jpg
¡¡¡Esto es increible!!!

Ya hay almendros en flor.
11/02/2005 02:30 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 3 comentarios.

26/01/2005

Viajes de ascensor

espejo.jpg
Cerré la puerta doble del ascensor y pulsé el cero. Para entretener la espera me reflejé en el espejo y terminé por aplastarme un poco más el pelo, me supervisé la limpieza de los dientes, me guiñé un ojo y ensayé una postura seductora apoyado en la barra imaginaria de una cafetería imaginaria exhalando la última bocanada de humo imaginario antes de la total prohibición del tabaco en lo público.

El indiscutible vaho humeante que nació de mi garganta, síntoma de frío extremo, empañó el espejo y no me quedó más remedio que enfundarme el abrigo de piel de foca, suave y cálido, enguantarme las manos para evitar su congelación y cubrirme con el capuchón la cabeza y las orejas.

Ya preparado, recogí el arpón del suelo y comencé a buscar el rastro de los renos que había perdido ayer al caer la noche. Las huellas aparecían claras en la nieve. Había tenido suerte porque ninguna ventisca nocturna las borró. Los tenía cerca. Los presentía.

Decidí correr durante un pequeño tramo para entrar en calor, así que aseguré el cuchillo de caza con una fuerte tira de piel, muy al fondo de las botas y comencé a trotar como trotaría un muñeco de trapo por entre las nieves perpetuas de aquél desolado lugar.

Hice mal. Desperté la curiosidad de un pequeño oso que no debería estar merodeando por allí. Se acercó rápidamente por detrás, me trabó las piernas para hacerme caer y saltó sobre mí. De un empujón me lo quité de encima. Ahora corrí como un loco. Sabía que lo peor estaba por venir. Y, desgraciadamente, no me equivoqué. Mientras corría poniendo en mis piernas la gasolina de la desesperación, escuché una y otra vez el profundo rugido de la madre del cachorro repetido cada vez más cerca. Debía de estar orgullosa de que el bebé encontrara comida. El osezno aguardó a su madre para iniciar desde el principio una cacería en toda regla y experimentar el cobro de aquél animal tan extraño que huía empleando tan sólo dos patas.

La angosta entrada de una cueva, fácil de defender con el arpón, era mi única esperanza y un golpe de suerte al doblar a la carrera una pequeña colina helada me la ofreció en bandeja. Me iba la vida en aquellos cincuenta metros escasos que me separaban del agujero excavado en la pared de una gigantesca roca que se elevaba en mitad de la nada. Treinta metros y los osos los tenía pegados a los talones. Me quité la capucha y la lancé a un lado y la osa se desconcertó un momento. Lo suficiente para ganar diez metros más. Miré con pánico hacia atrás. La osa se preparaba para saltar. En el último instante esquivé el salto, la osa se resbaló y gané otros diez o quince metros. El sudor helado, los pequeños ojos desorbitados, la estrecha entrada del agujero. Lo podía conseguir. En dos zancadas me planté junto a la gran roca y me agaché para entrar en el escondite. Al mismo tiempo que preparaba el arpón, sentí que algo tiraba de mí y me arrojaba lejos. Aturdido me giré en la nieve con el arpón en la mano dispuesto a defenderme y la osa, de un zarpazo, me lo arrebató de las manos. No me quedaba otra que gritar, cerrar los ojos y esperar lo inevitable.

Se abrió la puerta del ascensor y me escapé al portón del edificio. El vecino del segundo me miró como se mira a los demonios y entró mascullando palabras hirientes. Huí calle abajo y entonces escuché un grito desgarrador y recordé que el vecino del segundo era más fondón que yo.
26/01/2005 21:49 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 4 comentarios.

04/12/2004

Examen de Coincidencia

veronica_9.jpg

- Ave María Purísimaaa
- Sin pecado concebida. Tú dirás hijo mío.
- Pues eso Padre, que me quiero confesar.
- ¿Has reflexionado tus pecados?
- He hecho un examen de coincidencia.
- Te escucho, te escucho.
- Pues nada, que me coincido con que veo una mujer y me da un no sé qué.
- Especifica, hijo, especifica.
- Que sí, que se me suben los calores
- ¿Los colores?
- Los calores, Padre, los calores.
- Tiene mala pinta esta lujuria, pedazo de obseso, digo hijo mío.
- Sí Padre, si, tiene razón... Sigo, ¿verdad?... Me coincido también en que me gusta mas la cerveza que a una mantis religiosa su marido y que estoy en tratamiento porque no puedo dejar de beber ni de noche ni de día (Angel de la Guarda dulce compañía).
- ¡Vaya por Dios! Avísame de vez en cuando si te vas al bar, ya sabes, para refrenarte esa gula.
- También me coincido con que me gustaría descansar mas tiempo, sin pesadillas ni estrés, como media hora más al día si hace falta y que me enfado mucho cuando los niños a las cuatro de la mañana me levantan de la cama para que les busque el osito que se les ha caído al suelo o cuando están en medio de una rabieta, me dan un puntapié y me rompen una pierna.
- ¡Angela María! ¡La pereza y la ira! Pero considera que no atentan contra tu vida, pobrecicos míos.
- Pues todavía no, pero no les de ideas... Bueno, también me coincido en que me gustaría ganar el gordo de Navidad y pudrirme de millones para beber, dormir y hacer locamente el amor, y si no lo consigo, enfadarme y pagarla con todo bicho viviente.
- ¡Pero hijo mío, piensa en todo lo bueno!. No seas avaricioso. El donativo que vas a hacer al cepillo va a ser de órdago.
- A la chica.
- A la grande... Pero espera que me acomode, encienda un cigarro y puedas seguir.
- Si queda poco, Padre. Me coincido también en que envidio a los avariciosos que les ha tocado el gordo de Navidad, los que duermen tranquilos, los que se ponen en su sitio para defender lo que piensan, los sanotes que comen y beben lo que quieren y sobre todo a los que se las llevan de calle, al huerto y a donde haga falta.
- ¡Qué indigno mártir eres!
- Por último me coincido en que me llenará de orgullo que mi hijo sea envidiado porque le toque esa lotería ganada a pulso de un buen trabajo que le guste y en el que duerma tranquilo defendiendo sus ideas sin ira para que la gente coma y beba bien y encima ligue con todas las mujeres del país.
- ¿Y no estás siendo soberbio?
- No Padre, no. Es que ayer vi a Arguiñano en Tele 5 y me dio por pensar.
- Ya. Bueno, hijo, si has terminado.
- No, esto ya es lo último. Me coincido también en que soy un cobarde, que pago las multas por mal aparcamiento y exceso de velocidad, no defraudo a Hacienda, no pongo lavadoras y regalo rosas.
- ¡Rayos! Perdona, hijo mío por el exabrupto, pero eso son cosas que no pueden consentirse. Te coincides demasiado con la gente y no lo consiento. Tienes que ser valiente, engañar a Hacienda, tener amigos en el Ayuntamiento que te quiten multas y no regalar tantas rosas. Lo único que haces bien es lo de ignorar la lavadora.
- Sí padre.
- ¡Anda! Vete, y ten paciencia, humildad, generosidad, templanza, caridad, diligencia y sé casto, pero sobre todo ¡Sé valiente! ¡No te coincidas tanto!... Ergo te absolvo... In nomine....
- Amén.

Y cuando salió de la consulta del psicólogo, después de haber pagado 30 €, pensó que debería tener paciencia con la lotería y seguir jugando a tope, que ya tocaría alguna vez, ser generoso y amar a cuantas más mujeres mejor, ser diligente, y llevarse rápidamente el dinero de las apuestas de los compañeros antes que lo hiciera el otro corredor, ser humilde y enfadarse un poco menos cuando viera que los demás no le hacían sus quehaceres, tener templanza en su papel de tirano de su grupo de trabajo, ser casto y sólo beber cerveza, vino, ron, ginebra y whisky y dejar la tónica, que al fin y al cabo es lo que alcoholiza y ser caritativo con sus amigos y pasar más tiempo con ellos que con la familia.
Era un buen negocio esto de ir al psicólogo en vez de al cura. Costaba dinero pero no se rezaba ni daba remordimiento de conciencia.
04/12/2004 04:46 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 9 comentarios.

27/11/2004

¿Qué será, será?

gargolaswww.e-vhdl.com-fotos-gargolasrec2.jpg
Ya van dos veces. Y en menos de diez días.

La última, esta misma mañana haciendo compras en el Carrefour. La cajera, en lugar de pedirme amablemente que pusiera todo en la cinta (incluidas las cuatro cajas de seis cartones de leche), se ha tumbado sobre la transportadora para moverme las susodichas y verificar que no escondía nada. Luego, ha tenido la cara dura de preguntarme que si la leche era RAM o PULEVA, así es que le he dicho que lo comprobara ella, que total, que no se iba a fiar de lo que le dijera. “No, hombre, no, por Dios” (Falsa, mas que falsa).

Y la primera fue buscando una sucursal bancaria. ¿A quién le pregunto de entre tanta gente? Pues a la señora que viene cabalgando hacia mí, claro está, que además de ser guapa tiene pinta de saber. Pues antes de pronunciar el “Oiga, por fav...” me estaba diciendo “¡¡¡Ahora no, que llevo mucha prisaaa!!!” y me dejó con la boca abierta y la palabra aún descolgándose por entre los dientes. Como no soy muy ágil para estas situaciones, me quedé de piedra haciendo “la estatua de la boca abierta”. Deduje que ella pensó que le iba a contar mi vida para pedir dinero o venderle un paquete de kleenex, aunque también me miré la bragueta por si la tenía abierta y su pensamiento hubiera sido “Uy, que me viola”. Luego me dio mucho coraje y lo pregunté en una tienda. Total, me dijeron que no había ninguna sucursal cerca de allí.

Y como siempre me pasa en estos casos de humillante lentitud mental manifiesta, procedí a pensar lo que le hubiera dicho de tener la lengua ligera. Se me ocurrieron bastantes cosas, irreproducibles, claro.

Pero ahora me queda la gran pregunta ¿y por qué?

¿Le sonreí demasiado? ¿No le guiñe el ojo lo suficiente? ¿Llevaba los calzoncillos por fuera de los pantalones? ¿No iba con el DNI de buena persona en la boca? ¿Me tenía que haber bajado ostentosamente la portañuela y así darle la excusa para huir?, si le hubiera preguntado Santiago Segura, ¿hubiera escapado igual? (soy mas guapo que Santiago Segura)...¿o tal vez sea la barba en sugerente e inquietante combinación con el chandal?...
27/11/2004 20:34 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 13 comentarios.

17/11/2004

Liberación

380yvonne.jpgMe han despertado con una bofetada que me ha tirado al suelo. Después como un resorte he vuelto a por otra bofetada... y de nuevo al suelo, y de nuevo otra bofetada y al suelo, y muchas veces y muy seguidas. Cuando me parecía que no lo aguantaría más, me han salvado, sujetándome entre dos manos, casi con mimo, como sopesándome, abrigándome, dándome cariño. Pero luego, esas manos salvadoras me acaban de traicionar, porque me han arrojado lejos, al aire, y aunque al principio he sentido como una liberación (volar es una liberación), luego he visto la altura y he sentido vértigo y miedo de caer, como cuando eres poderoso y recalas sin saber ni cómo ni por qué en el duro nivel cero.

Vértigo de caer en picado hacia lo desconocido, dando vueltas y más vueltas sobre ti mismo, vértigo de giro, desmayo y desplome. Hubiera gritado si no me hubieran desposeido de mi boca. Hubiera vomitado si gozara de estómago.

Y ahora un golpe seco contra una madera y otro final contra un cable curvo de acero y por un agujero de aire me enredo en una telaraña de cuerdas y caigo, a plomo, al duro nivel cero.

Con prisas, de mano en mano, me conducen según la secuencia bofetada - suelo, bofetada – suelo y vuelvo a liberarme volando, planeando, ascendiendo... y otra vez el maldito vértigo al caer, los malditos giros, las malditas tripas que se me revuelven aunque sepa que por dentro estoy relleno de nada, el agujero de aire, la red y la caída seca final...

Y así durante cuatro tiempos de diez minutos.

¡¡Estoy harto!!. No hagáis como yo. No queráis disfrutar, como yo, de unos segundos de liberación (volar es una liberación), porque la caída siempre es injusta aunque justificada. Así que nunca se os ocurra reencarnaros, como yo, en una pelota de baloncesto.
17/11/2004 20:58 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 5 comentarios.

05/11/2004

Esas fotos

Sex_in_the_office.jpgMe han fotografiado durmiendo en un sillón con un globo atado a la oreja, sentado en calzoncillos con la tapa de una olla por sombrero y una escoba en la mano, disfrazado de vieja con su pañuelo negro liado a la cabeza, sacando la barriga (y vaya barriga) junto a mi cuñado con un litrito de cerveza a mi vera, y también desnudo, pero la que me llego al alma fue la que me tomaron haciendo el amor encima de un ordenador en la oficina en un día loco que tuve.
05/11/2004 19:52 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 8 comentarios.

02/11/2004

La pregunta

pincel jamon.jpgTenía su destino en mis manos porque él había querido. Una sola pregunta. Me hizo una sola pregunta y su futuro fue mío. Una respuesta rebuscadamente verdadera lo llevaría a su complicada meta, pero una respuesta sabiamente equivocada lo hubiera extraviado totalmente en la inmensidad de esta amable vorágine.. Y él lo sabía. Y aún así quiso ponerse en mis inciertas manos. Que conste que nadie lo obligó a aceptar mi respuesta equivocada ...o no...

¿Qué capricho me daría? ¿Lo confundiría para siempre o lo llevaría por el recto sendero de la verdad?. ¿Lo volvería loco con lo enrevesado de mi voluntad o sería flecha directa hacia la diana?

Y fue entonces cuando observé cómo su rostro se transformaba a cada gesto mío, cómo asentía, se preocupaba, se inquietaba, se desesperaba, todo a la vez, tan sólo con que cambiara yo el grado de timbre de mi voz... Se sentía aturdido, negaba, quería explicaciones...

¿Qué antojo me inundaría?...¿Lo confundiría para siempre o sería flecha directa?

En esos momentos yo era ese Cesar de pulgar indeciso, ese que arañaba la muerte o cantaba la vida, ese que tenía los destinos de las gentes en su poder.

Y todo cambió de repente. Su mirada, angustia. Su incomprensión, ignorancia. Su ignorancia, incomprensión. Su angustia, su mirada.

Levanté el pulgar hacia arriba. De hecho siempre lo hago. No soy un Cesar fuerte...

- Siga usted recto y en el segundo semáforo tuerza a la izquierda. Se encontrará una calle ancha ligeramente cuesta abajo. Sígala. Al final, vaya a la derecha y en la replazeta que se encuentre, haciendo picoesquina está la tienda de los jamones.

- Especiales. Muy ricos.

- De nada, hombre, que sienten bien. Hasta otra.

Y es que ya se sabe... hoy por ti mañana, por mí.
02/11/2004 02:28 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 6 comentarios.

21/10/2004

Mi habitación preferida

En una habitación hay dos personas. Sentadas. No se hablan. Una de ellas se reclina, se tumba, se gira y se acerca las rodillas a la cara. Para que no se escapen, las sujeta con sus brazos. La otra desenfoca la mirada y la nubla a voluntad. Terminan por cerrar los ojos y piensan ambos en su habitación: un mar allí enfrente, el Sol colgado en el techo azul intenso salpicado de pequeñas y lejanas nubes blancas como la nieve, una brisa marina remolinea al abrir las ventanas, un húmedo olor salado, un suelo de pura arena fina embellecido con numerosas piedras blancas como el algodón, , una pared que llega hasta aquellas rocas tan amarillas, de formas tan rebuscadas, y la otra que llega hasta la duna de la montaña, detrás, el caminillo de acceso que serpentea entre los matojos.
Ahora están tumbados y se examinan. Las toallas rellenas de arena. Se sonríen. Las olas se revuelven entre blanca espuma. Se abrazan. El sudor refrigera los cuerpos . Se dan paz y calor. El viento arremolina los cabellos. Se buscan entre besos.
21/10/2004 04:18 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 4 comentarios.

12/10/2004

Acoso

embrace.jpgDe espaldas a mí, de pie, cabizbaja, lee. Sigilosamente me acerco, la recojo entre mis brazos, cadera con cadera pero su espalda contra mi pecho, como a traición. Susurro quedo detrás de su oido, entre sus rizos oscuros...

- Hola mi amor (léase como Javier Gurruchaga en ¡Hola mi amor yo soy tu lobo)... Soy tu obseso sexual...

Entonces, sin perder el contacto de nuestros cuerpos, se gira pausadamente, muy pausadamente y me mira, me mira de arriba abajo, me sonríe, me guiña un ojo, me mira, me mira de arriba abajo otra vez y se vuelve a seguir leyendo. Y escucho.

- Obeso, cariño, obeso...

Sé que le gusto. Lo noto por las cosas que me dedica.

Otro día, otra hora, otro momento, la misma escena...(quedo, muy quedo al oido, a medio camino de su nuca...). Con voz melosa...

- ¡Con-taaa-míname! ¡¡Mézclate conmigoooo!! (cántese como Pedro Guerra, porque como Ana Belén ni de coña, vamos).

Entonces, sin perder el contacto, me mira y me remira... y escucho, también muy quedo.

- Chirrías.

Y otro día más, y otra hora y otro momento, pero la mismita escenita, la mismita...

- Quisiera serunpez para meter mi nariz en tu peceraaa y haser burbujas de amor por dondequiera UUUU-u-uu (sí, sí como el Juan Luis Guerra y lo 4 40, pero muy sensualrlrlrl)

Entonces, sin perder el contacto, se gira, me mira, me remira, se aprieta...y escucho...esta vez como más agitada la cosa...

- ¡Fantasma! (y más bajito, con menos decibelios) Anda y ven a asustarme esta noche.
12/10/2004 04:42 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 8 comentarios.

04/10/2004

Rabo de nube

Ddrtejpg.jpgAcaba de leer. Cierra el libro y lo abandona, descuidado, en la mesa. Sonríen sus ojos. Estira brazos, manos, piernas y pies como si buscara crecer de golpe dos palmos y consigue en el intento hacer volar varios cojines del sofá.
Su camiseta de tirantes negra se encoge... Su ombligo socarrón aparece y me guiña un ojo... Se acortan sus minúsculos pantaloncillos... Se alarga su cuello de cisne... Se retuerce aún mas su cintura de serpiente...

Y de un salto se puso en pié, dejó sobre la mesa el libro, apagó la tele, me cerró la boca abierta, se quitó la camiseta me guiñó un ojo y salió del comedor.

Como tardo en reaccionar, le da tiempo de llegar al dormitorio y acostarse boca abajo, con la cara enterrada en la almohada, las piernas separadas y unas palabras gritonas explotan en el aire.

- ¡Tráete la crema!

Entré corriendo con la crema en una mano y mis pantalones en la otra, su camiseta entre los dientes y una toalla al cuello.

- Ya sabes lo que tienes que hacer.

“Tragar saliva como un loco”, pensé.

- Sí, cariño. Ponte cómoda – dije.

- ¿Más?. ¡Anda, empieza!

Aunque nos habíamos duchado un rato antes, ya acudían perlas de sudor a nuestros cuerpos. O por lo menos al mío, en concreto a mi frente. Mi frente era como el chorro de una fuente.

¿Su cuerpo?. Moreno, descansado y relajado, firme en los hombros, tierno en la cintura, respingón y provocador el trasero, de seda en sus muslos, de arcilla en sus piernas. Negros rizos en la nuca que me estorbaban, y que sujeté a la cabeza con su toalla. Mis manos libres. Silvio Rodríguez. Rabo de Nube. Me senté a su lado. Atemperé la crema en mis manos. La extendí por toda su suave anatomía. Comenzaba el espectáculo.

Le amasé los hombros, llegando hasta su cuello, su nuca e incluso más arriba, y volví en dirección contraria una y otra vez. Apoyé los dedos y presioné haciendo círculos, en uno de los huecos de la clavícula. Volví a amasar toda la zona. Ronroneos escapan de sus labios, cada vez más profundos, cada vez más débiles. Los pulgares capturaban una y otra vez montículos de carne compacta que se elevan y se pierden, que juegan alegres al escondite por toda la espalda.

Y más sonidos tranquilos que flotan entre el calor y que huelen, sensuales, a lo que te imaginas.

Pero quiero terminar con el masaje y por eso me aislo por completo para repartir la justa presión en el punto justo, nutrir con crema hasta lograr un deslizante surco por donde corren mis dedos y deshacen el engarrotamiento del músculo, aplanar, estirar, recoger, golpear controladamente, dejar caer mi propio peso, durante casi cuarenta y cinco minutos sobre esa espalda tan tensionada hasta lograr la absoluta relajación.

Silvio dejó de cantar, el calor continuaba, el silencio de la noche me visitó y quedaron mudas mis manos... y ella también.

... ... ... ...

Me duché, me acosté, busqué su mano, barajé sus dedos con los míos y me dormí.
04/10/2004 02:44 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 4 comentarios.

19/09/2004

Quentin

kill billcort.jpgPara variar no podía dormir esa noche. El calor me hizo desterrar la cama, buscar un buen libro de Coelho, y, como no tengo jardín en donde tomar viento fresco, situar la confortable mecedora entre las dos ventanas más grandes y más separadas de toda la casa, abrirlas y disfrutar de la corriente de aire que circulaba por el pasillo. Mantuve medio cerrada la ventana del comedor para que el aire no amenazara viento y se esfumara lo agradable de la situación... Facilidades de regulación de caudal de aire que tienen los pisitos con galería y comedor a la otra punta del dormitorio.

¿Y queda algo más?. Pues sí, faltaba solucionar la sed. Con la luna creciente me apeteció un aperitivo de sol de mediodía: una botellita de Barbadillo muy fría y unos taquitos finos de Guijuelo atocinados, como me gustan a mí.

¡También, también!. Sonaba suave, muy suave Ottis Redding (sitting on the dock of the bay), Ben E king (stand by me), Platters (only you), Boby Vinton (blue velvet) y otros grandes del soul...

¿Es que dudabas lo del masaje en el cuello?. Manos expertas que redondean hombros, suben por el cuello, la nuca y se pierden en el cuero cabelludo, manos expertas que amasan clavículas y se hunden en las articulaciones, manos expertas que te arrancan ronroneos de gato viejo que se ve querido por una niña cariñosa, osa, osa...

Bueno, pues sí, dúdalo, dúdalo mucho; que la noche no podía ser perfecta.

Acomodado, acalorado, bebido, soñoliento, enmusicado (¿existe el palabro?), enleido (¿ein?) hasta las cejas, mis mejores sueños se mezclarían con pensamientos Coelhanos, perlas brasileñas que cuando las escuchas te emborrachan de placer tu jodido corazón...

Y todo se vino abajo. Hubo un trueno. En un segundo. Una patada abatió la puerta y, rápido, la pierna que se mezclaba con las astillas de madera se arrancó súbito, ágil, silenciosa y se coló en mi piso con el permiso de su contundencia. Tumbé la mecedora hacia la izquierda, evitando el golpe que me lanzó esa terrorífica pierna por la derecha, y rodé un metro hasta la mesa y sin mirar recogí con una mano la copa de Barbadillo y con la otra la catana de Hatori Hanzo, que desenfundé de un movimiento seco y hacia atrás, lanzando como proyectil el rígido cuero de la funda que fue esquivado sin problemas por mi contendiente. Cerré los ojos, apuré el barbadillo y protegí mi cabeza del golpe que venía desde atrás, dispuesto abrirla como un melón maduro, sosteniendo plana la catana sobre mi nuca. Sin perder el contacto ambas espadas, movimiento detenido, me revolví y observé dos ojos intensos, azules como zafiros, turbadores como el dolor y sobrecogedores como su odio, que me despellejaban vivo. Era Mamba Negra.

Lo vi claro como el agua. Uma Thurman frente a mí clavándome su odio. David Carradine, agonizando por el golpe de los cinco puntos que estallaban el corazón, dio su quinto y último paso, mientras que Daryl Hannah enloquecía ciega de dolor. A mí sólo me quedaba el Guijuelo y el culo de la botella de Barbadillo. (De ahí mi frase en la peli: ¡¡¡ voy a besarte el culo!!!), porque ni Lucy Liu, ni Michael Madsen ni Vivica Fox ni cada uno de los chinos del ejército de Liu podían ayudarme de lo muertos que estaban...Moriría con las botas puestas, a lo grande.

Cuando al día siguiente en la calle me avisaron de lo enorme de mis ojeras, tenía que responder.

- Demasiado Kill, Bill.
19/09/2004 09:59 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 2 comentarios.

15/09/2004

Flotar

sombra.jpgJuego con mis hijos a ser una pelota que flota en el agua. Me dan vueltas, me hunden hasta el fondo, me hacen viajar por la orilla de la playa, me dan abrazos, se suben sobre mí, primero a horcajadras, más tarde de rodillas y luego de pié, me intentan sacar del mar, me hacen cosquillas y me retuercen la nariz.

La pelota adopta las mil y una postura que solicitan los jugadores, y en el silencio del agua, las amortigüadas voces cantan, ríen, gritan y se mezclan con la ausencia de la respiración y los lentos latidos del corazón, y es entonces cuando la pelota extiende sus brazos y siente que las puntas de sus dedos se adormecen porque un suave calor las envuelve y se va apoderando después de brazos, piernas y pecho, y por fin de la voluntad. La pelota, durante unos segundos, no escucha nada más que vacío...
Comienza ahora la urgencia de aire, la supervivencia del cuerpo, pero la voluntad obliga un poco más a la pelota y la reta a aguantar un poco más.
Al final la explosión y el derrumbe del silencio y una frase de mi mayor.
- ¡¡95!!
15/09/2004 04:03 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 6 comentarios.

08/09/2004

¡Por fin!

Ya puedo salir mas allá del portal de casa y pasearme libremente entre las palmeras y bajar a la playa, encarándome de vez en cuando con una mar limpia y serena que se me insinúa y me provoca descarada para que entre en ella, muerda su espuma tranquila y nade en sus secretas y oscuras entrañas...
A duras penas resisto.

Y al volver me encuentro con mi madre que con voz queda me recrimina."Nene, ¿de donde vienes?". En la habitación de dentro, los ronquidos de mi padre se han interrumpido. Creo que la conversación le interesa y no quiere perderse ni una palabra. Se lo pongo difícil susurrando una escueta contestación "Si es que con este calor no puedo dormir y he salido a pasearme." "¿A las cinco de la mañana?" (perseverante mi madre). "Siiiii. Anda, vete a la cama y sigue durmiendo." "No, si con este calor yo tampoco puedo." (se olía que me fugaría de nuevo y se quedaba velando armas) "Venga, venga, que como sigamos hablando vamos a despertar a los críos" (cruel amenaza la mía que surge un inmediato efecto porque provocó el abandono de las posiciones maternales como guardiana de la puerta de casa).

Despedida y cierre....

¡¡Pues no!!, porque después de comprobar que mis angelitos dormían plácidamente esturreados por toda MI CAMA, me escapé para amar al mar que sabía brindarme un extraño sosiego, dulzón y por qué no, tenebroso, libertino y transgresor (me bañé desnudo, claro), un sosiego esperanzador que me brindaba un paréntesis de tranquilidad entre el día que había sido y el que me esperaba.

Regresé al oir la máquina limpia playas. Comenzaba el día con tres horas maldormidas.
08/09/2004 02:05 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 9 comentarios.




Erase Una Vez

Cuéntame un cuento y verás qué contento me voy a la cama.

Temas



Archivos

Enlaces

Velitas, cava y perfume

Desayuno con diamantes

chocolatito caliente y nata

Jabugo

Aunque no estén continúo seducido

Otros

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?AC9lhwwcbdsO/yDbIuM1I5ir4w+w


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]