El perfil
Puede ser por coquetería masculina o tal vez porque quiere que su gente lo recuerde apuesto. El caso es que mi padre siempre ha salido con su mejor perfil en las fotografías. Al menos hasta que llegué yo. Desde que comencé a sacarlo raro (desde atrás, mirando por encima de su hombro a la cámara, o con el objetivo apuntando desde su barriga al cielo y sacándole como si acabara de encontrarse un molesto chicle pegado al zapato, o cuando acerté a tomarle una dudosa sonrisa por el lado malo), ya no me mira de igual forma. Su pose se desvaneció en cuestión de dos rollos de película y siguió perdida todo el tiempo que me dio por mostrar a la gente con los gestos naturales de no-estar-prevenidos-delante-del-fotógrafo.
Eso sí. En reuniones de familia que exigían el retrato para el recuerdo oficial del acontecimiento, mantuvo la pose. Se situaba siempre a la izquierda del grupo, hinchaba pecho y vigilaba la cámara dejando ver su lado izquierdo levemente girado. Una medio sonrisa iluminaba su cara de satisfacción cuando el flash le indicaba que el momento había sido inmortalizado y su mejor perfil grabado para la posteridad. Vamos, más guapo que Julio Iglesias.
Cuando me vi en esta foto, retratado por mi lado malo, que es precisamente su lado bueno, sin siquiera sonreír, sin sacar pecho, y sin girar levemente la cabeza, sin peinar, con la boca abierta como un pasmarote y con todos los pelos de los hombros a la vista , automáticamente comprendí que la venganza es un plato que se sirve frío.
Mi peor perfil
¡Ah! ¿Qué quién hizo la fotografía? Mi hijo, claro.
Eso sí. En reuniones de familia que exigían el retrato para el recuerdo oficial del acontecimiento, mantuvo la pose. Se situaba siempre a la izquierda del grupo, hinchaba pecho y vigilaba la cámara dejando ver su lado izquierdo levemente girado. Una medio sonrisa iluminaba su cara de satisfacción cuando el flash le indicaba que el momento había sido inmortalizado y su mejor perfil grabado para la posteridad. Vamos, más guapo que Julio Iglesias.
Cuando me vi en esta foto, retratado por mi lado malo, que es precisamente su lado bueno, sin siquiera sonreír, sin sacar pecho, y sin girar levemente la cabeza, sin peinar, con la boca abierta como un pasmarote y con todos los pelos de los hombros a la vista , automáticamente comprendí que la venganza es un plato que se sirve frío.
Mi peor perfil

¡Ah! ¿Qué quién hizo la fotografía? Mi hijo, claro.
6 comentarios
mox -
Un abrazo abrazao.
muralla -
Oye, no has quedado muy bien en la foto, realmente...tú eres mucho más guapo, pero mucho más, no hay más que leerte para saberlo...
Un abrazo.Muralla
mox -
lunaaaaa, lo que me he llegado yo a reir con él... de sus cosas...
Si yo te entiendo, pirri, lo que pasa es que ellos no.
pirri -
Cuando yo destrozo fotos con mi digital. Me gustan las fotos más cuando el que "posa" sale desprevenido, natural, como es la persona. Sin esa mueca aprendida para salir en fotos que solemos hacer y preparar.
lunaaaaa -
Malasanta -
ya sabes, cria cuervos y tendrás muchos