Blogia

Erase Una Vez

Quentin

Quentin

Para variar no podía dormir esa noche. El calor me hizo desterrar la cama, buscar un buen libro de Coelho, y, como no tengo jardín en donde tomar viento fresco, situar la confortable mecedora entre las dos ventanas más grandes y más separadas de toda la casa, abrirlas y disfrutar de la corriente de aire que circulaba por el pasillo. Mantuve medio cerrada la ventana del comedor para que el aire no amenazara viento y se esfumara lo agradable de la situación... Facilidades de regulación de caudal de aire que tienen los pisitos con galería y comedor a la otra punta del dormitorio.

¿Y queda algo más?. Pues sí, faltaba solucionar la sed. Con la luna creciente me apeteció un aperitivo de sol de mediodía: una botellita de Barbadillo muy fría y unos taquitos finos de Guijuelo atocinados, como me gustan a mí.

¡También, también!. Sonaba suave, muy suave Ottis Redding (sitting on the dock of the bay), Ben E king (stand by me), Platters (only you), Boby Vinton (blue velvet) y otros grandes del soul...

¿Es que dudabas lo del masaje en el cuello?. Manos expertas que redondean hombros, suben por el cuello, la nuca y se pierden en el cuero cabelludo, manos expertas que amasan clavículas y se hunden en las articulaciones, manos expertas que te arrancan ronroneos de gato viejo que se ve querido por una niña cariñosa, osa, osa...

Bueno, pues sí, dúdalo, dúdalo mucho; que la noche no podía ser perfecta.

Acomodado, acalorado, bebido, soñoliento, enmusicado (¿existe el palabro?), enleido (¿ein?) hasta las cejas, mis mejores sueños se mezclarían con pensamientos Coelhanos, perlas brasileñas que cuando las escuchas te emborrachan de placer tu jodido corazón...

Y todo se vino abajo. Hubo un trueno. En un segundo. Una patada abatió la puerta y, rápido, la pierna que se mezclaba con las astillas de madera se arrancó súbito, ágil, silenciosa y se coló en mi piso con el permiso de su contundencia. Tumbé la mecedora hacia la izquierda, evitando el golpe que me lanzó esa terrorífica pierna por la derecha, y rodé un metro hasta la mesa y sin mirar recogí con una mano la copa de Barbadillo y con la otra la catana de Hatori Hanzo, que desenfundé de un movimiento seco y hacia atrás, lanzando como proyectil el rígido cuero de la funda que fue esquivado sin problemas por mi contendiente. Cerré los ojos, apuré el barbadillo y protegí mi cabeza del golpe que venía desde atrás, dispuesto abrirla como un melón maduro, sosteniendo plana la catana sobre mi nuca. Sin perder el contacto ambas espadas, movimiento detenido, me revolví y observé dos ojos intensos, azules como zafiros, turbadores como el dolor y sobrecogedores como su odio, que me despellejaban vivo. Era Mamba Negra.

Lo vi claro como el agua. Uma Thurman frente a mí clavándome su odio. David Carradine, agonizando por el golpe de los cinco puntos que estallaban el corazón, dio su quinto y último paso, mientras que Daryl Hannah enloquecía ciega de dolor. A mí sólo me quedaba el Guijuelo y el culo de la botella de Barbadillo. (De ahí mi frase en la peli: ¡¡¡ voy a besarte el culo!!!), porque ni Lucy Liu, ni Michael Madsen ni Vivica Fox ni cada uno de los chinos del ejército de Liu podían ayudarme de lo muertos que estaban...Moriría con las botas puestas, a lo grande.

Cuando al día siguiente en la calle me avisaron de lo enorme de mis ojeras, tenía que responder.

- Demasiado Kill, Bill.

Rostro a un nombre

Rostro a un nombre

Hace tiempo, inicié conversaciones telefónicas con una fábrica cliente nuestra, en concreto con el encargado de recepcionar la mercancía que mandábamos desde nuestra empresa. Como eran buenos clientes hablábamos casi a diario y la conversación que empezó siendo un escueto "lo necesito para ayer", terminó siendo un extenso "...y tengo una hija en la Universidad que...". Un buen día fuimos a hacerles una visita de cortesía.

Sabía que lo conocería.

Me imaginaba un hombre de unos cincuenta años, bajito, regordete y no sé por qué calvo, con muchas ojeras, manos grandes y mirada de buitre.

- Justo, te presento a Mox; Mox, éste es Justo.

Un fuerte apretón de manos que se mantuvo más tiempo del debido y un intenso intercambio de miradas. A Justo no le hice justicia. Era alto, de pelo recio, abundante y canoso, era delgado pero fuerte, acostumbrado a hacer deporte, tenía ojeras, las manos grandes y fuertes y mirada de buitre. Tendría unos cuarenta y pocos.

Me separó del grupo y me mostró las instalaciones, me habló de su hija, de sus ocios y de sus fobias. Le hablé de mi hijo, de mis playas y de mis miedos, y sólo al despedirnos me investigó:

- Te hacía mas mayor, y más alto.
- Pues yo te supuse con ojeras y con mano grandes.
- Ya ves que sí.
- Ja,ja, ya ves que no. Eso sí, me imaginaba la mirada que gastas.
- Je, je, ¡Vaya! ¡qué ojo!

Tardé unos cuatro meses en ponerle rostro a ese nombre...

Hoy, tras otros cuatro meses, he puesto otro rostro a otro nombre del que lo único que me podía imaginar era una mirada dulce. Y en lo dulce de la mirada tampoco me equivoqué, la mirada de Ess.

Flotar

Flotar

Juego con mis hijos a ser una pelota que flota en el agua. Me dan vueltas, me hunden hasta el fondo, me hacen viajar por la orilla de la playa, me dan abrazos, se suben sobre mí, primero a horcajadras, más tarde de rodillas y luego de pié, me intentan sacar del mar, me hacen cosquillas y me retuercen la nariz.

La pelota adopta las mil y una postura que solicitan los jugadores, y en el silencio del agua, las amortigüadas voces cantan, ríen, gritan y se mezclan con la ausencia de la respiración y los lentos latidos del corazón, y es entonces cuando la pelota extiende sus brazos y siente que las puntas de sus dedos se adormecen porque un suave calor las envuelve y se va apoderando después de brazos, piernas y pecho, y por fin de la voluntad. La pelota, durante unos segundos, no escucha nada más que vacío...
Comienza ahora la urgencia de aire, la supervivencia del cuerpo, pero la voluntad obliga un poco más a la pelota y la reta a aguantar un poco más.
Al final la explosión y el derrumbe del silencio y una frase de mi mayor.
- ¡¡95!!

La solución a la dos

Aquí tienes la solución a la adivinanza (2). Si no has desafiado a los guardianes y a la voz de ultratumba, éste es el momento de hacerlo. Vamos rétate y consíguelo.

De todas formas ésta es la solución: La pregunta que hay que hacer a cualquiera de los guardianes es "¿Qué diría el otro guardián si le preguntara cuál es la puerta de salida?".
Para escapar por la salida correcta hay que hacer lo contrario de lo que te responda...

¡Sí!, en cualquier caso.

¿AH, no?. Pues pruébalo. Pon a tu hermana la lista en una puerta y a tu suegra la malvada en la otra. Hazlas guardianas de forma alternativa de la puerta de la vida y de la puerta de la muerte y pregunta, pregunta.

Aquí os dejo otra interrogante. Si hinchas dos globos, uno más que otro y los unes con un tubito para que el aire circule entre ellos. ¿Qué pasará?

¡Por fin!

Ya puedo salir mas allá del portal de casa y pasearme libremente entre las palmeras y bajar a la playa, encarándome de vez en cuando con una mar limpia y serena que se me insinúa y me provoca descarada para que entre en ella, muerda su espuma tranquila y nade en sus secretas y oscuras entrañas...
A duras penas resisto.

Y al volver me encuentro con mi madre que con voz queda me recrimina."Nene, ¿de donde vienes?". En la habitación de dentro, los ronquidos de mi padre se han interrumpido. Creo que la conversación le interesa y no quiere perderse ni una palabra. Se lo pongo difícil susurrando una escueta contestación "Si es que con este calor no puedo dormir y he salido a pasearme." "¿A las cinco de la mañana?" (perseverante mi madre). "Siiiii. Anda, vete a la cama y sigue durmiendo." "No, si con este calor yo tampoco puedo." (se olía que me fugaría de nuevo y se quedaba velando armas) "Venga, venga, que como sigamos hablando vamos a despertar a los críos" (cruel amenaza la mía que surge un inmediato efecto porque provocó el abandono de las posiciones maternales como guardiana de la puerta de casa).

Despedida y cierre....

¡¡Pues no!!, porque después de comprobar que mis angelitos dormían plácidamente esturreados por toda MI CAMA, me escapé para amar al mar que sabía brindarme un extraño sosiego, dulzón y por qué no, tenebroso, libertino y transgresor (me bañé desnudo, claro), un sosiego esperanzador que me brindaba un paréntesis de tranquilidad entre el día que había sido y el que me esperaba.

Regresé al oir la máquina limpia playas. Comenzaba el día con tres horas maldormidas.

Adivina, adivinanza (2)

Atención. Te estás jugando el acabar aquí tu camino.
Has despertado en mitad de una habitación y observas dos salidas custodiadas por sendos guardianes.
Una voz de ultratumba te informa que uno de ellos siempre dice la verdad pero el otro siempre miente y que, de las dos salidas, una te lleva a la perdición mientras que la otra te lleva a la salvación. Y además te permite una mínima posibilidad para escapar: Puedes hacer una sola pregunta a uno de los guardianes.
¿Cual?

Adivina, adivinanza (1)

Un señor que pesa exactamente 99 Kg atraviesa un puente que soporta exactamente 100 Kg para comprar dos barras de pan que pesan exactamente 1 Kg cada una en la panadería que hay al otro lado del río.
Lo chulo de la historia es que consigue regresar a casa atravesando ese mismo puente con las dos barras de pan.
Y la pregunta del millón es... ¿Qué profesión tiene el susodicho señor?

Tesón

- Ahora me limpio toda la boca con la luengua.
-¿Cómo?
Y me lo repitió exactamente igual.
-No se dice luengua. Se dice lengua.
...(Muchos intentos y no lo logra)...
........
Y a la mañana siguiente, sin venir a cuento y cuando menos me lo espero, me soltó:
-Mira papi. Ahora me limpio toda la boca con la lengua.
Después de quedarme mis buenos 15 segundos con mi buena boca abierta, pensando que qué tienen que ver los huevos para comer trigo, caí.
¡¡¡Leche. Qué besazo le dí!!!

De vuelta a casa

-Me he compulsao.
-¿Ein?
-Que me he compulsao.
-¿Que qué dices que has hecho?
Se cabrea el renacuajo porque le da rabia que no le entiendan y que le repitan las preguntas varias veces. Así es que grita con rabia:
-¡¡¡Que me he com-pul-sa-o!!!
Claro, cómo le digo yo que no le han puesto ningún matasellos ni nada por el estilo en la Escuela de Verano.
-Pero hijo...
-¡¡¡Ayyy, que he hecho eso de metesse la cabesa en el agua en la pischina!!!. ¡¡¡Lesche, home!!!

Caras

Caras

Érase una vez un blog que yo odiaba con mucho cariño enfrascado (http://www.elfrascodelodio.com/)y que propuso un examen de conciencia o de coincidencia de caras, como queramos llamarle. Se basó en la obra de la pintora peruana Leticia Delboy y había que seleccionar una cara de las de la obra de la pintora que expresara cómo te sentías.
Cuando las dí a elegir a mi público entresacaron varias y hay que reconocer que tengo un aire de la que escogieron mis renacuajos al alimón: la cara de Dorito.
Por supuesto, otras opiniones cuentan y proclamaron a Hipólito y a Doro como las que más se me parecían.

Las rayas de las cebras

Las rayas de las cebras

- Todo el mundo sabe que a las cebras lo que más les gusta en esta vida es contarse las rayas. Lo que muchos desconocen porque nunca las han visto de cerca, es que cada raya de cebra es una larga historia escrita en un solo renglón, y, para leerla, hay que conseguir que la inquieta cebra no se mueva, buscar una lupa grande y dorada y tener una vista de lince para poder disfrutar de los dibujos que se encuentran pintados entre las letras.

También podemos pedírsela prestada, aunque esto es más difícil porque son muy tacañas y no las prestan así como así. Solo lo hacen a los que hablan su idioma, pero hasta hoy, no sé de nadie que hable el idioma cebro.

Pero escucha, hay una tercera posibilidad... Ven, vamos a un sitio donde podamos hablar flojito. La podemos robar. No te diré nunca cómo se hace, porque es un secreto y si te atrevieras a contarlo las cebras se quedarían sin rayas y morirían de melancolía. Tan sólo te diré que hay que hacerlo cuando duermen y esperar a noches de luna llena para así poder leer el principio de cada cuento y escoger el más interesante. También te diré que hay que tirar rápido y con fuerza para que la cebra piense que un mosquito le ha picado en el lomo y no se despierte. Pero no te diré cómo se despega el principio de la raya ni cómo estirarla sin que se rompa la historia. ¡Ah! ¿No lo sabías?. Las rayas de las cebras son tan negras y tan anchas porque todas las palabras del cuento están escritas sin espacio entre ellas y apiñadas, embrolladas y vueltas a amontonar una y otra vez. Tenemos que saber cómo desenrollarlas sin que se rompan y ése es el secreto mejor guardado que hay.

Luego, cuando la cebra, que tiene mala memoria, cuente sus rayas no se dará cuenta que le falta una y no nos perseguirá. Y, ¿sabes qué?. Al cabo de un año, le crecerá una raya nueva, y entonces podremos volver a por otra.

Pero necesito algo de ayuda. ¿Quieres venir conmigo?

Y el puñetero que todavía no estaba durmiendo me dijo:
- Sí, papi.

Mi familia

Si de algo estoy orgulloso en esta vida es de mi familia.
Tengo una amiga-amante-madre que es un diamante engarzado en el más bello anillo que os podáis imaginar. También plancha.
Tengo unos niños que son unos dechados de virtudes. Veréis: se portan bien cuando hay gente en casa, no lloran, recogen sus juguetes, comen sin problemas, no saltan en los sofás, no ven la tele y se pasan todo el día estudiando, incluso nos dicen a mi esposa y a mí que nos vayamos al cine y luego de marcha, que ya cenarán, recogerán sus cosas, darán de comer a Jachi, se pondrán los pijamitas y se acostarán ellos solitos. Fíjate, con 9 y 4 añitos. ¡Qué ricos!
Tengo también una tortuga, que se llama Jachi. ¡Qué bonita que es!. La última vez que la saqué de paseo me descubrió su condición de galápago porque me permitió montar en ella y me llevó a visitar a sus amigos los tiburones y jugamos todos juntos, ja ,ja. Me lo pasé bien ja, ja. Me quedé sin un pié pero me lo pasé bien. ¡Ay!... Es un poco incómodo de trasladarla en el camión cisterna, pero ¡bueno!, mereció la pena. Vive en su habitación si, sí, lo que antes era el comedor de 50 m cuadrados, con su piscinita que la ocupa toda y va a hundir el piso de abajo, y su comidita de gamba roja de 100 €/kg. Nosotros nos hemos quedado para comer-dormir-vivir con el cuarto de aseo pequeño, pero de verdad que nos sobra.
Ahora mismo estoy sobre la taza del WC escribiendo esto y mi pequeñín, jugando con las teclitas del teclado (uish que redundancia), me lo ha borrado ya 5 veces. Es un solete. De mayor fijo que será informático. Mi mujer que está haciendo las patatas fritas en la bañera se queja la pobrecilla que no tiene extractor, y como no podemos abrir la puerta del aseo porque se enfada la tortuga, je, je, pues esto ¡Parece Londres! ja, ja.
Esta mañana sin mas, me ha mandado un señor que dice que es un abogado o algo así para que firme unos papelillos para el divorcio. Lo que me he reído, porque... ¿sabéis que siempre nos estamos gastando bromitas?. Ella dice que es en serio, ja ,ja, ¡como si no la conociera!.
¡Uy!. Se ha oido un grito espeluznante en el comedor. Voy a ver...
¡Bah! no ha sido nada. ¡Mi mayor, que estaba jugando con la tortuga y lo ha devorado!. Pero lo peor es que mi mujer quiere llamar al médico, y es lo que yo le digo. Ya lo cagará, cariño, ya lo cagará.
En fin, así nos lo pasamos de bien, en armonía y felicidad todos juntos... menos mi mayor. Pero no pasa nada. ¡Ah! ¡Se me olvidaba!. Mañana viene mi mamá a vivir con nosotros. Vamos a estar toda la familia unida bajo el mismo techo del aseo. Estoy tan contento...

Bienvenido al weblog eraseunavez

Ya tienes weblog. Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora busca el enlace admin abajo en esta misma página.
Deberás introducir tu email y contraseña arriba para poder acceder.

En el menú que aparecerá arriba podrás: ver la página inicial (Inicio); escribir y publicar un artículo nuevo; modificar las preferencias de la bitácora, por ejemplo: los colores; Salir del weblog para desconectar de forma segura y ver la portada tal y como la verían tus visitantes.

Puedes eliminar este artículo. ¡Que lo disfrutes!

No lo elimino de momento. Es tu bienvenida, blog y deseo conservarte