Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2004.

Sorpresa

CHICA-SUBURBANA (raulvillalbafotos.com.ar.jpg
Las manos se escondían del frío en los bolsillos del anorak y de paso, jugaban con las llaves del piso para hacer tiempo hasta que saliera Raúl del instituto. Aquella tarde avecinaba prisa. Con el tiempo justo de coger el once, correrían alegres a la parada del autobús y se alejarían así del barrio.
Al llegar a la Avenida de los Pinos, entre besos, abrazos, caricias y risas, jugaría a decir que tenía una sorpresa y bajaría del autobús agarrándole la mano, encadenándosela. Pondría carita de diablesa al contarle lo del piso y seguro que a los ojos de Raúl se asomarían resplandores de pensamientos de fuego. El abrazo la levantaría un palmo del suelo y cuando le preguntara cómo la había conseguido, no se lo diría. Mentiría diciendo que era de una amiga del trabajo. Nadie sabía lo del piso de su padre, ni siquiera su madre, así que lo mantendría en secreto y no echaría más leña al fuego de una relación de padres tan viciada.
Ahora estaba esperando a Raúl y eso era lo que le importaba. Nada más.
Tenían que acercarse a una farmacia para comprar los durex. Entraría él, esperaría ella, un poco alejada de la puerta con la esperanza de que no la vieran y evitar así obscenos comentarios de condena. Subirían en el ascensor comiéndose a besos y no sabe si llegarían vestidos a la cama. Se quedarían hasta las nueve y harían el amor nueve veces y volarían nueve días y cenarían nueve noches. Su número era el nueve veces venerado nueve y lo quería incorporar al momento más importante de su vida. No le importaba el después, ni tampoco su trabajo, y por qué habría de importarle sus padres y sus sermones.
Aquí y ahora. Raúl, la sorpresa y el amor.
Comenzaban a salir ya. Alargó el cuello buscando, alargó la mirada amando, alargó las manos adorando, sonrisa de ilusión, alegría de vivir, necesidad de querer.
Raúl... Raúl... ¿Raúl? ¡Raúl!
...Pero vió que Raúl estaba llenando de calor los labios de otra...

Examen de Coincidencia

veronica_9.jpg

- Ave María Purísimaaa
- Sin pecado concebida. Tú dirás hijo mío.
- Pues eso Padre, que me quiero confesar.
- ¿Has reflexionado tus pecados?
- He hecho un examen de coincidencia.
- Te escucho, te escucho.
- Pues nada, que me coincido con que veo una mujer y me da un no sé qué.
- Especifica, hijo, especifica.
- Que sí, que se me suben los calores
- ¿Los colores?
- Los calores, Padre, los calores.
- Tiene mala pinta esta lujuria, pedazo de obseso, digo hijo mío.
- Sí Padre, si, tiene razón... Sigo, ¿verdad?... Me coincido también en que me gusta mas la cerveza que a una mantis religiosa su marido y que estoy en tratamiento porque no puedo dejar de beber ni de noche ni de día (Angel de la Guarda dulce compañía).
- ¡Vaya por Dios! Avísame de vez en cuando si te vas al bar, ya sabes, para refrenarte esa gula.
- También me coincido con que me gustaría descansar mas tiempo, sin pesadillas ni estrés, como media hora más al día si hace falta y que me enfado mucho cuando los niños a las cuatro de la mañana me levantan de la cama para que les busque el osito que se les ha caído al suelo o cuando están en medio de una rabieta, me dan un puntapié y me rompen una pierna.
- ¡Angela María! ¡La pereza y la ira! Pero considera que no atentan contra tu vida, pobrecicos míos.
- Pues todavía no, pero no les de ideas... Bueno, también me coincido en que me gustaría ganar el gordo de Navidad y pudrirme de millones para beber, dormir y hacer locamente el amor, y si no lo consigo, enfadarme y pagarla con todo bicho viviente.
- ¡Pero hijo mío, piensa en todo lo bueno!. No seas avaricioso. El donativo que vas a hacer al cepillo va a ser de órdago.
- A la chica.
- A la grande... Pero espera que me acomode, encienda un cigarro y puedas seguir.
- Si queda poco, Padre. Me coincido también en que envidio a los avariciosos que les ha tocado el gordo de Navidad, los que duermen tranquilos, los que se ponen en su sitio para defender lo que piensan, los sanotes que comen y beben lo que quieren y sobre todo a los que se las llevan de calle, al huerto y a donde haga falta.
- ¡Qué indigno mártir eres!
- Por último me coincido en que me llenará de orgullo que mi hijo sea envidiado porque le toque esa lotería ganada a pulso de un buen trabajo que le guste y en el que duerma tranquilo defendiendo sus ideas sin ira para que la gente coma y beba bien y encima ligue con todas las mujeres del país.
- ¿Y no estás siendo soberbio?
- No Padre, no. Es que ayer vi a Arguiñano en Tele 5 y me dio por pensar.
- Ya. Bueno, hijo, si has terminado.
- No, esto ya es lo último. Me coincido también en que soy un cobarde, que pago las multas por mal aparcamiento y exceso de velocidad, no defraudo a Hacienda, no pongo lavadoras y regalo rosas.
- ¡Rayos! Perdona, hijo mío por el exabrupto, pero eso son cosas que no pueden consentirse. Te coincides demasiado con la gente y no lo consiento. Tienes que ser valiente, engañar a Hacienda, tener amigos en el Ayuntamiento que te quiten multas y no regalar tantas rosas. Lo único que haces bien es lo de ignorar la lavadora.
- Sí padre.
- ¡Anda! Vete, y ten paciencia, humildad, generosidad, templanza, caridad, diligencia y sé casto, pero sobre todo ¡Sé valiente! ¡No te coincidas tanto!... Ergo te absolvo... In nomine....
- Amén.

Y cuando salió de la consulta del psicólogo, después de haber pagado 30 €, pensó que debería tener paciencia con la lotería y seguir jugando a tope, que ya tocaría alguna vez, ser generoso y amar a cuantas más mujeres mejor, ser diligente, y llevarse rápidamente el dinero de las apuestas de los compañeros antes que lo hiciera el otro corredor, ser humilde y enfadarse un poco menos cuando viera que los demás no le hacían sus quehaceres, tener templanza en su papel de tirano de su grupo de trabajo, ser casto y sólo beber cerveza, vino, ron, ginebra y whisky y dejar la tónica, que al fin y al cabo es lo que alcoholiza y ser caritativo con sus amigos y pasar más tiempo con ellos que con la familia.
Era un buen negocio esto de ir al psicólogo en vez de al cura. Costaba dinero pero no se rezaba ni daba remordimiento de conciencia.
04/12/2004 04:46 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 9 comentarios.

Picassmox

picasso.jpg
Tengo un admirador que me abruma para que prodigue mi obra. Tengo una crítica que literalmente se ríe de mis pinturas. Tengo otro espectador que prefiere no opinar pero que me busca cuando no le sale su dibujo.
¡¡Y todo en casa!!.

Dentro de poco expondré lo mas espiritual de mis creaciones en la galería "Los pasillos de mi hogar". Valga como ejemplo de sensibilidad existencial el cuadro de la foto titulado "Caballito con coche".
07/12/2004 03:08 Enlace permanente. Tema: Cosas de casa Hay 9 comentarios.

Tic... Tac...

ilusion chica o vieja Image Hosted by ImageShack.us
Resulta que me veo andando a través de las manecillas de un viejo reloj de péndulo, y cada vaivén del disco dorado se me clava en las carnes (Tic...eres viejo, Tac...qué viejo eres). Y no se lo reprocho. Mis carnes deben parecerle un exquisito manjar porque me duelen sus abusos, o tal vez tenga envidia de los cuerpos sanos y se empeña en perjudicarlos con pequeños dolores. (Tic...dolor de huesos, Tac...amargo lumbago).

Sin embargo he de reconocer lo grandes amigos que hemos sido, el consuelo que era para mí abandonarme a sus latidos cuando despertaba en mitad de una noche de pesadilla (Tic...hola, estás conmigo, Tac...sólo son sueños malos). A veces nos mirábamos de reojo, y la culpa la tenía el maldito horario rutinario y pesado que me acusaba cada vez que llegaba tarde a clase (Tic...tienes tiempo, come tranquilo, Tac...llegas tarde, sal ya). Luego, con las reformas que hicieron mis padres, se vio relegado a otra habitación menos importante de la casa. Pero yo lo seguía visitando porque era generoso y siempre me daba más campanadas de las que le correspondían. Todavía me acuerdo de aquella vez que lo vitoreamos mis hermanos y yo porque escuchamos a las doce de la noche 105 sonoros y profundos ecos (Tic...gracias, Tac...no me abandonéis).

Cuando a cada hermano le tocó vivir su vida y nos llevamos en las maletas nuestra presencia, mi amigo el reloj comenzó a desquiciarse. Adelantaba, atrasaba, daba campanadas a destiempo, se paraba recién dada la cuerda y se negaba a funcionar. (Tic...no estoy enfermo, Tac...estoy muy triste). El colmo fue cuando llevamos a nuestras respectivas parejas a casa y se quejaron de que a las tres de la mañana decidía entonar sus sonoros y profundos lamentos o más aún, de que el paso del tiempo les impedía dormir. Ante tanta queja y disfunción, le forzamos a que pusiera paréntesis al tiempo, al menos cada vez que hacíamos noche allí, (Tic...no me paréis, Tac...dejadme caminar).

Fue entonces cuando creo que tomó cartas en el asunto de nuestros achaques, de nuestras pérdidas de memoria, de nuestras caídas de cabello, de nuestras arrugas, en fin, de nuestra evolución a peores cuerpos, distintos pensamientos y corazones más duros.
Pero no puedo reprochar al tiempo su paso por mi existencia, por eso, porque hicimos mal dejando de hacerlo imprescindible en nuestras vidas.
11/12/2004 00:15 Enlace permanente. Tema: Cosas de casa Hay 4 comentarios.

Tengo un lugar para esconderme

lagrima1.jpg
Cuando me emociono por cualquier tontería, cuando me falta la respiración y las lágrimas acuden sin razón alguna, rebusco en mi pasado y acomodo un recuerdo feliz o simplemente añorado, cierro los ojos, me abandono en un solitario lugar del ayer que me resulte querido y me pongo a llorar.
Desahoga mucho.
Y cuantos más años retrocedo en ese ayer, mejor.
Desahoga aún más.

Largo Instante

bocapretobranco1.jpg
Entrecerré los párpados hasta que mis pupilas se convirtieron en noche oscura.

Entreabrí los labios suavemente y me acosté en los suyos.

Entrelazamos después nuestras lenguas que jugaron al escondite, a buscarse y a descubrirse, a explorarse y a atragantarse.

Y en ese largo instante fluyeron de mi garganta versos enamorados, temores infundados, cariños atrasados, conversaciones pendientes, alegrías reprimidas, calor entusiasta, manos posesivas, lunas brillantes, soles negros, amores distantes, amores próximos, amores incomprendidos, amores incomprensibles, melodías dulces, discusiones suaves, susurros estridentes, portazos que duelen, verdades mentirosas, verdades como puños, verdades a la cara, verdades terribles, verdades amables, trampas visibles, explosiones justificadas, silencios injustificables, un día entero, una vida alejada, un te quiero falso, un te amo sin palabras, un guiño cómplice, un ponte más cerca, un aquí estoy.

Entresacamos nuestros pensamientos, desenredando nuestras lenguas.

Entrevimos nuestros ojos, alegres.

Entremezclamos nuestras piernas llenas de deseo.

En un largo instante.
16/12/2004 02:19 Enlace permanente. Tema: Cosas de casa Hay 7 comentarios.

Holmes

sherlockholmes300.jpgLa afición favorita de mi abuela era apoltronarse detrás del balcón y ver pasar la vida. Reconocía a los presurosos, a los preocupados, a los que iban al bar, a los ennoviados, a los que no habían comido en todo el día, a los mentirosos...

Pero lo que realmente le gustaba era buscar los por qués a sus reconocidos. Una tarde que me senté un rato con ella jugó a adivina.

- ¿Ves el hombre de ahí enfrente? Dentro de poco, cruzará la calle, comprará en el estanco un paquete de tabaco, se encenderá un cigarro y saldrá corriendo.
Como si la hubiera escuchado, el hombre hizo lo que ella le predijo. La boca se me abrió un palmo y la miré entre escandalizado y asombrado tal y como se mira a una bruja, así que me contentó con una sencilla explicación para quitarse de encima mis asustados ojos.
- Ese hombre llevaba palpándose la ropa un rato con un mechero agarrado en una mano. Seguramente el paquete de cigarros lo dejó olvidado y por eso se compró uno nuevo. Salió corriendo porque llegaba tarde a su trabajo en la ferretería, dentro de cinco minutos.

Adivinó también la presencia de un ataúd en la calle en cuestión de minutos, y no se equivocó. Y es que vio que al tío Juan, su hermano, interrumpir la partida de cartas en el bar y, acompañado de tres cariacontecidos vecinos, entrar en su casa, que a la vez le servía de negocio: una funeraria.

Adivinó que dos novios se habían peleado porque a pesar de mantener las apariencias, circulaba mucho aire por medio de ellos, e imaginó que seguramente lo dejaran porque por la mañana había visto tonteando al novio con la hija de la panadera, y en el barrio todo se sabe y en cuestión de honores de faldas no había perdón.

Adivinó que un anciano (más que ella) no comió aquél día porque no se movió del banco de la plaza del barrio ni para entrar en casa, e imaginó que no tendría nada en la despensa (¿para qué entrar si no tengo comida?). Cuando llegó su hija cargada con una enorme cesta de esparto, le faltó tiempo para meterle mano allí mismo y llevarse a la boca un trozo de pan.

Se distraía imaginando vidas, viviendo sueños de otros o dominando existencias. Le costaba andar y raras veces salía de casa por eso se aferraba al mirador.

Allí constaté las dotes de observación de mi abuela, su profundo conocimiento de las rutinas del barrio, y sus acertadas predicciones. Era un poco mi particular Sherlock Holmes.
17/12/2004 09:02 Enlace permanente. Tema: Cosas de casa Hay 8 comentarios.

Ess

Essblog.jpg

El amuleto o tómate un café mientras lo lees

indalo www.manataka.org-images-Rainbowman3.gif
El vecino de abajo tiene un amuleto que le da buena suerte. El amuleto es un señor hecho con palotes y de cabeza redonda que sujeta un arco iris entre sus brazos totalmente abiertos y que tiene separadas las piernas.
Como suele pasar en estos casos, cada vez que el vecino olvidaba su amuleto, le costaba tiempo y dinero resolver el día, pero, en cambio, a los que quedábamos en el edificio la vida se encargaba de demostrarnos su lado amable.
Como suele pasar en estos casos el secreto del amuleto era lo que el vecino mejor guardaba de su casa, pero no se podía decir lo mismo de su lengua, ni de su afición a la fiesta de unas cervezas frescas y unos pinchos de tortilla de patatas con unos boquerones en vinagre. El caso es que la gula y la cháchara le pudo al hermetismo y en cierta recogida de una cena de empresa {a la hora del aperitivo de la comida del día siguiente}, aprovechamos ese cuerpo abonado de alcohol y lo terminamos de sobornar con una especial helada y un pincho de los esponjosos, tiernos y calentitos.
El secreto que sabíamos que guardaba (a todos se nos notan los secretos ocultos que queremos gritar a los cuatro vientos), dejó de serlo. Además, en un despiste, una mano larga y golfa desposeyó al pirata de su tesoro. El efecto fue inmediato. Cuando la solidaridad vecinal lo acompañaba para arrojarlo a su piso deseosa de probar el invento, sufrió un coma etílico que le hizo resbalar por la ventana abierta de un quinto piso. Cuestión de mala suerte. O por lo menos eso se les dijo a unos policías rutinarios que cerraron el caso con excesiva rapidez. Y aquello fue, convengamos en afirmarlo, cuestión de buena suerte.
En la desafortunada caída, estuvimos presentes siete vecinos, por lo que el uso y disfrute de la fortuna se repartía a cada uno de nosotros una vez por semana. Pero claro, un día sin suerte no es lo mismo que un día con suerte, de ahí que no extrañará el fatal desenlace de nuestro anciano vecino del primero, que nunca tuvo problemas coronarios hasta aquél día. Ni tampoco el de la vecina del segundo, que nos abandonó por culpa de una salmonelosis extrema a pesar de ser vegetariana pura.
Hubo un pacto y un cambio de finca, pero no se pudo evitar que la del tercero comiera una seta venenosa de las que salen en los libros por llevar dibujada una calavera en su sombrero ni que el del cuarto pisara sin querer una cobra escapada de un circo próximo. Y fíjate qué casualidad que cuando el del quinto huía de las garras del destino en un viaje transoceánico, se mareara, perdiera pié y fuera hombre al agua pero nadie lo rescatara.
Hubo un nuevo cambio de vivienda y el vecino que quedaba y yo nos mirábamos con suma desconfianza porque no estaba bien el asistir a tantos óbitos en tan poco tiempo y sobre todo porque él era el del sexto y yo el del octavo.
Como no quise entrar en polémicas propuse una reunión en un edificio abandonado, terreno de nadie, con él a solas, ya sabéis, sin ningún guardaespaldas, pero grabándola en conexión directa y automática con la policía para curarnos en salud, aunque visto lo visto, esto último fuera un contrasentido.
Hablamos largo y tendido de nuestros vecinos, de sus accidentes, de su falta de fortuna y juramos nuestra mutua ausencia de implicación en ellos.
Todo sea dicho. Llegado a este punto, ni la ironía podía rallar cotas más elevadas ni la gelidez del ambiente podía ser mayor. Así que para mostrar mi buena voluntad y romper el maleficio de mi sospecha, le ofrecí el amuleto, se lo puse directamente en la mesa y me despedí para siempre de él asegurando que no me gustaría asistir a ningún óbito más. Asombrado porque mi generosidad le pilló a contrapié, se levantó y me sostuvo en un largo abrazo, que yo, sorprendido, le devolví. Con lágrimas en los ojos nos despedimos.
Cerré la puerta del edificio. Crucé la avenida. Me acomodé en el coche y fue entonces cuando el bloque se derrumbó. Arranqué y huí despacio.
Como suele pasar en estos casos no pude por menos que sonreír. Mi mano larga y golfa acariciaba el amuleto expuesto un solo momento a la vista de mi vecino del sexto y sustituido después por una falsificación tan buena que a pesar de atesorarla en su mano crispada en el último abrazo, no pudo notar diferencia alguna, ni de color, ni de forma, ni de peso.
Como se suele decir en estos casos, no me gustan los sepelios, pero si hay que ir se va.
Ahora, ya mayor, vivo en un edificio alto, y he de reconocer que para olvidar que guardo un secreto, bebo demasiado y que me encanta la cerveza helada y que tampoco le hago ascos a un buen pincho de tortilla, como esos que prepara la vecina del octavo, esponjosos, tiernos y calentitos. .
20/12/2004 04:05 Enlace permanente. Tema: Buenas noches Hay 5 comentarios.

Dulce Navidad

Rio Janeiro12450086a131cda8i3.jpg
Me pillaron desprevenido. Un bajón de autoestima y una buena dosis de aborregamiento tuvieron la culpa de todo lo que ocurrió y aunque no lo deseaba me vi inmerso en la vorágine de la Navidad.

Me explico.

El asunto comenzó cuando encontré la caja que todos tenemos en casa para agasajar con más o menos fortuna los solsticios de invierno. Sin saber ni por qué, ni cómo, la abrí y comencé a tragar luces de árbol a tal velocidad que no pude distinguir color alguno (excepto las azules, que es el color más bonito) y prendieron en mi cuerpo bombillitas rojas, amarillas, azules, naranjas, verdes y violetas. Tampoco distinguí entre las tradicionales, las leds ni las de fibra óptica. Estaba omnibulado y todo lo consentía.

Comenzaron, entonces, a colgarme bolitas rojas brillantes, cintas de colores, estrellas rutilantes y calcetines de Papá Noel. Me conectaron a un simple enchufe (fue tan fácil como hundir los dedos en él) y tras una sensación eléctrica, un escalofrío brillante que me erizó los pelos de la nuca, di comienzo a un lento parpadear en colores, medroso al inicio, con confianza y ritmo después. Mis hijos jugaban con el programador de luces para hacer el parpadeo más o menos frecuente, con mas o menos intensidad, para que se encendieran primero las rojas, luego las amarillas, luego las verdes ...

Lo que más me emocionó fue cuando se olvidaron el programador y jugaron conmigo a viva voz.
- Papá, enciende sólo las verdes... ahora, las violetas... y ahora intensifica las verdes, quita brillo a las violetas y márcate un parpadeo suave de naranjas y amarillas... y ahora, cuando aplauda, me quitas brillo a las amarillas en las manos, le das intensidad a las naranjas de los pies, parpadea las de las orejas en todos los colores y bailas. Esto último me lo ordenó mi mujer, que le estaba encontrando el gustillo al tema.
Lo más complicado fue la posición en la que determinadas luces se encendían y apagaban al ritmo de la música del villancico de turno así como el cambio de color de una misma bombilla (¡¡Alaaaa!!!, el papi ha cambiado de azul turquesa a naranja chillón).
Lo más doloroso, cuando me pisaron dos dedos de la mano derecha y machacaron las bombillas de las uñas.

Pero no sólo encontraron estas utilidades.

Cuál fue mi sorpresa cuando me tumbaron en el piso y comenzaron a echarme tierra blanca, a ponerme espejos que simulaban ríos y sobre ellos puentes ancianos, a colocarme unas montañas sobre las que se edificaban casas lejanas, palacios infanticidas y establos con buey y mula incluidos. Además había Reyes que caminaban sobre mí montados en camellos. Pastores, cabras y ovejas campaban a sus anchas por mi barriga generosa. Un fuego prendido delante de una cueva, un ángel anunciando nuevas,un cagón haciendo honor a su nombre. Un matrimonio con su bebé en el pesebre. Y mucha nieve helada.

Aquella primera noche, me dejaron parpadeando en mitad del salón y al día siguiente se levantaron, me dieron los buenos días y me cantaron un villancico, me rompieron un par de figuras y metieron al todoterreno teledirigido para atravesar el río, el puente y las montañas.

A partir de entonces mi vida transcurrió de villancico en villancico, entre juegos de niños, mazapanes, cordiales, alfajores y turrones, copas de cava, comida y uvas, juguetes y otros regalos sin dejar de parpadear día y noche. Todos los que me contemplaban convenían en la buena idea que habíamos tenido, y esposas y niños miraban de reojo a maridos incautos que hablaban de sus cosas ajenos a amenazas veladas en forma de miradas de imaginación.

Y así sucedió todo. Nada más. Bueno, sí, se me olvidaba. Que cuando mi esposa y los niños me empaquetaron hasta la próxima Navidad me dieron un beso de despedida, así que nadie piense en desconsideraciones familiares.
22/12/2004 17:01 Enlace permanente. Tema: Buenas noches Hay 10 comentarios.

Tsunami

maremoto041228200625.jiy4v4q31b.jpgAquí hay direcciones interesantes. Ya sabéis de qué va. Si alguien tiene más, por favor que las ponga en comments y yo las subiré al post.

Para ayudar:
Cruz Roja: teléfono: 902 22 22 92
SCH: 0049-0001-53-2110022225
Intermón Oxfam: teléfono: 902 33 03 31
La Caixa: 2100 0765 81 0200111128
Caja Madrid: 2038 8978 10 6000172112
UNICEF: teléfono: 902 25 55 05
Médicos Sin Fronteras: teléfono: 902 25 09 02
Médicos del Mundo: teléfono: 902 286 286
La Caixa: 2100 4466 99 0200020000
BSCH: 0049 0001 59 2810010006 (ref. Asia)
Cáritas: teléfono: 902 33 99 99
Save the Children: teléfono: 902 01 32 24
Santander Central Hispano: 0049 0001 52 2410019194
Caja Madrid: 2038 1004 71 6800009930
La Caixa: 2100 1727 12 0200032834
BBVA: 0182 5906 88 0010020207
MPDL (Movimiento por Paz): teléfono: 91 429 76 44
BBVA:0182 5906 83 0010003334
Caja de Madrid: 2038 1005 10 6000754525
Acción contra el Hambre: teléfono: 902 10 08 22
SCH: 0049 0001 59 2810090000
Manos Unidas: teléfono: 902 40 07 07
SCH: 0049 1892 63 2210525246
Fundación Vicente Ferrer: teléfono: 902 22 29 29
La Caixa: 2100-3331-96-2200096273
Banco Popular: 0075-0283-22-0600311966
Bomberos unidos sin fronteras: teléfono: 91 46 71 216
Caja Madrid: 2038-0603-28-6006434259
Entreculturas: teléfono: 902 44 48 44
SCH: 0049-0496-81-2410194617
BBVA: 0182-5906-82-0201510322
Ayuda en Acción: teléfono:902 402 404
La Caixa: 2100-2262-13-0200206814
Caja Madrid: 2038-1052-40-6000724418
SCH: 0049-0001-50-2610020001
BBVA: 0182-5906-83-0201507377
CECA: 2000-0002-24-9100530704
Banco Popular: 0075-0001-84-0606696673

Información recogida de el mundo

También podéis mandar un SMS al 343 con la palabra AYUDA. El coste íntegro de la llamada (0.90€) irá a parar a la Cruz Roja. Esta campaña se llama "Un puente solidario", está promovida por Antena 3 TV y colaboran Telefónica Moviestar, Vodafone y Amena.

Tsunami 2

maremoto2AZ_ADS.jpg
Buscando una imagen para ilustrar el anterior post alejada de los dramas humanos escabrosos que suelen recoger las fotografías de una catástrofe, tropecé con ésta que me llegó al corazón, me conmovió tanto que me bloqueó por completo y me hizo soltar una lágrima de amargura.
También me hizo reflexionar en lo que tenía. Me hizo temer la muerte imprevista. Me hizo sacar mi rama cobarde de querer morir yo primero para ni siquiera sospechar ese tipo de dolor. Me quebró el alma.

Quisiera gritar calladamente algo a ese padre para consolarlo. Pero no se me ocurre nada.

Esta foto era portada del Arizona Dayly Star y de otros más. Autor: Arko Datta / Reuters.




Erase Una Vez

Cuéntame un cuento y verás qué contento me voy a la cama.

Temas



Archivos

Enlaces

Velitas, cava y perfume

Desayuno con diamantes

chocolatito caliente y nata

Jabugo

Aunque no estén continúo seducido

Otros

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?AC9lhwwcbdsO/yDbIuM1I5ir4w+w


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]