Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.

Deformación profesional

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Desde que tengo aficiones nudistas no puedo dejar de pensar obsesivamente en la gente. Las veo caminado y ya no tienen ropa. Me miran al pasar como si no me vieran y su mirada desnuda me transmite calidez. Es, digamos, una especie de deformación profesional de visitante asiduo de arena cálida transitada por cuerpos morenos caminando sin lastre de ningún tipo.

Y me sale sin maldad. Quiero decir que no juzgo. Y que veo desnudo al dueño del bar de debajo de casa y a la familia que pasea por el parque un domingo cualquiera por la mañana. Y no juzgo. Simplemente me dejo llevar con naturalidad. Divago, imagino e imagino que todos imaginan a todos en un universo pura necesidad de despojarse de la corteza y dejarse ver sin vergüenza los cuerpos que no tienen culpa alguna de las mentes que los coronan y de sus prejuicios inventados. Y no juzgo. Dejo que me venzan las miradas que me ignoran, las miradas sin deseo, las miradas pausadas, a cámara lenta, que se resbalan por el placer de mirar entre las rosas, las largas espaldas, los bancos de madera, los ojos que sonríen, el lago salpicado de patos y las caderas que descansan sobre piernas de sol.

Y yo, desnudo, sigo desnudando.

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Sin querer

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Cierras los ojos para que un beso flote en tu mejilla y te devuelva la mirada. Tu boca se convierte en tartamudas palabras que se descuelgan chorreando agua reseca y ni siquiera una excusa pobre enriquece el desgastado ambiente. Por eso es mejor callar.

En mitad de un silencio lógico, unos brazos te rodean de cariño la cabeza y la refugian entre unos pechos blandos y suaves que respiran tranquilos, sin pedir perdón ni masticar rencor..

Algo se quiebra muy dentro y llora la falta de ganas de vivir.

 

 

 

 

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05/11/2005 04:11 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 4 comentarios.

El especialista

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Tengo un oficio poco común.

Hay días que acudo a los estrenos de cine que dan en sesiones cerradas a periodistas especializados y nada más terminar la película aplaudo, primero lentamente y luego más rápido y así consigo que los demás me hagan coro. Las críticas serán más favorables si los aplausos se arrancan antes y son más fuertes. Por eso me contratan.

Hay días en que entro cientos de veces en una tienda nueva arrastrando con mi entrada a clientes verdaderos que se habían entretenido mirando el escaparate de la calle y, delante de ellos, no paro de hacer comentarios en voz alta sobre la magnífica calidad de la ropa, el asombroso precio tan barato que tienen, las piezas únicas que nadie nunca encontrará en ningún otro sitio, el buen gusto, el original diseño y la decoración tan especial de la tienda. Siempre consigo resultados muy buenos en estos casos.

Hay días que me contratan restaurantes para que, después de comer en una mesa central, obligue al maitre a pedir al cocinero que salga y allí mismo, delante del público que frecuentemente deja de comer por curiosidad de la situación, les alabo la ingeniosa combinación de sabores, la salsa exquisita con la que se acompañaba tal o cual plato y la elegante presentación con la que deleita y aturde los sentidos. Luego sigo con la escogida carta de vinos tan bien estructurada y de paladar tan auténtico. Si el rumor que se extiende por entre las mesas supera determinados decibelios cobro más.

Hay días en que voy a los clubes de tenis, a los de golf, a los hípicos y a algunos bailes privados con objeto de alardear de joyas bien compradas, que han satisfecho expectativas de esposas y amantes y nombrar al joyero tan competente que tiene una solución para cada necesidad o sugerencia. Aquí tengo que seleccionar muy bien el público oyente, pues lo hago cara a cara. Y he de confesar que es más difícil controlar si han ido o no a contentar sus caprichos y no me queda más remedio que fiarme de la palabra de la joyería.

Últimamente el negocio se ha hundido un poco por la crisis y he tenido que recurrir a ser el primero que se sube a la plataforma de un concierto de un grupo famoso volviéndome loco por los huesos del o de la cantante y que los guardias de seguridad me saquen a empujones golpes y bofetones. Cuanto más desgarrados son los gritos de dolor y cuanto más desfigurados son los gestos de sufrimiento, menos ganas le quedan a la gente de subirse al escenario y cuanta menos gente se suba, más cobro yo.

También he tenido que ser el voluntario que pide el domador de circo para poner la cabeza debajo de las patas de un elefante, el que se sube a un edificio en llamas y se tira el primero al colchón inseguro que los bomberos tienden en el suelo y el primer huelguista que recibe los porrazos de los antidisturbios o el primer antidisturbios que recibe el primer ladrillazo (dependiendo de quién me contrate, claro). Estos últimos casos siempre cobro si salgo en la tele y más si soy portada de periódicos. La condición es que se vea sangre, como en el caso de los conciertos. Hago también de ayudante de mago, ése al que parten en dos con la sierra, de corredor de bolsa que siembra rumores de pánico para que se consigan buenos precios de compra, de detenido esposado en los campos de fútbol con una enorme navaja de Albacete delante de mí para servir de escarmiento, de soldado contento, de ganador de lotería, de doble de Darth Vader cuando le cortan el brazo y de Homer Simpson en el bar de Moe.

Bueno, de algo tengo que vivir ¿no?

10/11/2005 12:25 Enlace permanente. Tema: cosas del calor Hay 14 comentarios.

Meditación

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Todas las mañanas, cuando me levanto, medito un rato sentado, a solas con mi intimidad. El cuerpo me lo pide y por eso no fallo ni una mañana.

Y allí estamos, mi amigo Roca, el silencio y yo.

Y medito sobre todas esas cosas en las que suelen meditar las moxcas a esas horas:

"¡Ala! ¡Cuántos pelos tengo en los dedos de los pies!"

"¿Hoy toca lavarme los dientes?"

"¡Anda! ¡Si se me ha abierto la boca!"

"Zzzzzzzz"

Medito tan profundamente que ya me han puesto más de una vez el despertador para que salga del estado de nirvana profundo en que caigo. Pero no cualquier despertador, no. Me ponen el de las campanas grandes, ése del que el año pasado vino a quejarse el del cuarto ("Como presidente de la comunidad de vecinos y en representación de todos y cada uno de ellos, te conmino a que te deshagas del dichoso despertador ese que tienes, que cada vez que resuena la escandalera, salen los bomberos del parque a ver quién les gasta bromas y a nosotros... hombrepordiossantobendito ¡¡¡¡¡Todas las mañanas a las seis!!!!!")

La última vez que me sonó en una de mis meditaciones profundas, volví a la vida en mitad de un infarto y de unas malintencionadas carcajadas con timbre de esposa juerguista y bullanguera.

Y ji,ji,ji, ja,ja,ja, como te pille, cógeme si puedes, puerta por aquí, puerta por allá, roces de gacela y de león, terminamos, sin darnos cuenta, haciendo el amor en mitad de la calle. Los curiosos en el momento PLOP, prorrumpieron en una cerrada ovación y nos vimos obligados a subirnos a un contenedor de basura y saludar.

"¡Que se besen! ¡Que se besen!"

"¡No, que me da mucha vergüenza!" (dije yo)

"¡Pero abuelitos, que tenéis nietos!" (dijo mi nieta)

"¡Agh! ¡Mi nieta! ¡Qué bochorno! ¡Tierra trágame!" (dije yo)

Pero como suelen suceder en estas cosas todo acabó en confusión, porque al final, resultó que nuestros hijos, de 5 y 10 años aún no habían engendrado, estaban todavía durmiendo y además se nos echaba encima la hora de llevarlos al Cole, y que, como siempre, íbamos a llegar tarde.

Convendréis que mi vida, sin meditaciones, no es nada

17/11/2005 21:09 Enlace permanente. Tema: Buenas noches Hay 12 comentarios.

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A veces me gustaría no dormir para así curar el insomnio y cuando estuviera agotado quedarme horas junto a mi almohada. En realidad no duermo para pasar por la vida del día siguiente como un zombie y evadirme así de la cotidianeidad.

Hablo y floto y vuelo por un entorno de aire. Debajo, ellos, y medio existiendo entre nubes que no me dejan ser, yo.

Luego estás tú... Si no sujetaras el cordelito del globo, me escaparía hasta la estratosfera. No sé si eso sería bueno o malo. Sólo sé que lo del cordelito me lo invento yo, que tú no tienes alma para retener a nadie si nadie quiere escapar, que tú no tienes otro deseo más que dejar que cada uno sea lo que quiera ser y ayudarle a que de verdad sea.

...Estás tú...

29/11/2005 01:07 Enlace permanente. Tema: Cosas de casa Hay 7 comentarios.




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Cuéntame un cuento y verás qué contento me voy a la cama.

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